lunes, 24 de marzo de 2014

ADOLFO SUÁREZ O LA HISTORIA SILENCIADA
El féretro de Suárez ingresa en el Congreso y en la Historia de España por la Puerta de las Mentiras.


                         
         "En España, las cosas entran por el oído, se expulsan
         por la boca y no pasan nunca por el cerebro".
                 
                                                                       Adolfo Suárez

La mendacidad que asola todas las facetas de la vida oficial española se manifiesta, con mayor intensidad si cabe, en esos momentos en los que tanto la clase política como los periodistas se ponen de acuerdo en calificar como “históricos”. Tal como ahora ocurre con motivo del fallecimiento de Adolfo Suárez. Entonces nos abruman con la catarata de comentarios, semblanzas, evaluaciones y recuerdos que inundan como una marea desbordada las páginas de los periódicos, las pantallas de las televisiones y todos los espacios de Internet, sin tener en cuenta que la memoria del presidente ahora fallecido se extinguió al tiempo en que la nación española en su conjunto perdía la suya.



Como un coro de papagayos amaestrados, todos hablan de preservar su legado, de sus arriesgados malabarismos por conducir España hasta la democracia, de su voluntad por servir a los intereses españoles fuera de los sectarismos enfrentados que hoy envilecen el presente y amenazan nuestro futuro, pero nadie, absolutamente nadie, se ha referido a su voluntad de independencia en la política exterior de su Gobierno, manifestada en la equidistancia frente a la política de bloques politico-militares que dividían las principales naciones europeas, entre las vinculadas al Pacto del Atlántico Norte y las pertenecientes al Pacto de Varsovia, y cuya manifestación más llamativa fue la continuada negativa del presidente Adolfo Suárez al ingreso de España en la OTAN.
Si por aquellos años, alguien me hubiese dicho que el "tapado" de la CIA en España se llamaba Felipe González, yo habría llamado a los loqueros. Vaya esta modesta reflexión como homenaje a un hombre cuya integridad humana y política no supimos reconocer ni nos dejaron ver. Nunca es tarde para ponderar la valentía que demostró su voluntad de mantener a España fuera de la política de bloques y su radical oposición al ingreso de España en la OTAN, que, hoy podemos afirmarlo, es un hecho perteneciente a ese orden implicado de sucesos que que terminó por hacerle perder la confianza del Rey, llevándole a su no suficientemente explicada dimisión y a su postergamiento entre los personajes malditos de nuestra Historia.


Desde 1979, el PSOE, el Ejército, su propio partido y, sobre todo, el Rey, que pasó de padrino a enemigo, conspiraron incansablemente para echarlo del poder. Suárez estaba convencido de que sólo podían hacerlo mediante un golpe de Estado, lo que produjo el milagro de convertir en estadista a quien entonces era despectivamente considerado como como "un chusquero de la política", el presidente del Gobierno que, según la venenosa maledicencia de Alfonso Guerra, "pretendía entrar a lomos del caballo de Pavía en las Cortes". Pero Adolfo Suárez demostró, frente al Rey, los partidos, el Ejército y los demás poderes fácticos, que él sí creía en la soberanía nacional y en la democracia. Y presentó su dimisión, según sus propias palabras, "para que la democracia no fuera un paréntesis en la historia de España".


Alfonso Guerra

En contra de lo que se ha solido afirmar, Suárez sí tenía una visión propia del papel de España en el mundo. Aunque fuese un objetivo obvio y ampliamente compartido, siempre tuvo claro que el ingreso de España en la entonces Comunidad Europea debía ser su máxima prioridad. Así lo demuestra la rapidez con la que su primer ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, presentó la solicitud de adhesión nada más celebrarse las primeras elecciones democráticas. Pero por aquellos años, la Comunidad Europea atravesaba una profunda crisis interna, que tardaría varios años en resolverse, por lo que no cabe atribuir al gobierno español las dificultades surgidas en las negociaciones de adhesión, que se prolongarían hasta 1985.
En cambio, Suárez no se mostró partidario del posible ingreso de España en la OTAN, actitud que algunos atribuyeron a un antiamericanismo latente, cuando no a una ingenua vocación “tercermundista”. Sin embargo, su postura al respecto nunca fue irracional. Jamás se sintió cómodo con el Tratado de Amistad y Cooperación firmado con Estados Unidos en 1976, y dada la forma en que se negoció y las escasas contrapartidas que contenía, no le faltaron motivos para ello. Como a otros políticos españoles de la época, tampoco dejó de sorprenderle el escaso apoyo que recibió de Estados Unidos al proceso democratizador que España había emprendido bajo su dirección.







Por todo ello, Adolfo Suárez no tardó mucho en concluir que a España solo se le escuchaba en Washington cuando planteaba un problema (generalmente relacionado con el uso de las bases), o cuando ofrecía una solución, casi siempre ajena al ámbito bilateral. De ahí que cultivara a conciencia su papel de mediador, sobre todo en relación con el mundo árabe, pero también en Latinoamérica, en donde fue muy valorado, actitud que solamente fue positivamente acogida por la ingenuidad de Jimmy Carter. Por desgracia, esta circunstancia no bastó para que Washington o París se implicaran a fondo en la lucha contra el terrorismo de ETA a nivel internacional, posturas que Suárez nunca comprendió y que, aún hoy, no resulta explicable sin descender a profundidades en las que no voy a entrar ahora.
El presidente Suárez estaba firmemente convencido de que la dinámica bipolar propia de la Guerra Fría resultaba contraproducente (y limitadora) para una potencia periférica como España, que no pertenecía al núcleo duro del bloque occidental. Visto así, a España la incorporación a la Alianza no le aportaba nada que no tuviese ya gracias a la relación bilateral que mantenía con Estados Unidos, incluso en caso de una imposible agresión soviética. En cambio, su presencia en la OTAN podía mermar la capacidad del Reino de España para actuar como “puente” o “bisagra” entre Occidente y otras regiones (y culturas) del mundo, llamadas “periféricas”. Suárez apostó fuerte por este papel mediador, como demuestra su deseo de que Madrid albergara una nueva sesión de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa, una iniciativa que en Washington olió a cuerno quemado. Esta autonomía e independencia de criterio explican tanto su visita a Fidel Castro en 1978, algo perfectamente legítimo tratándose de un mandatario español, como la presencia de España en la Conferencia de Países No Alineados celebrada en La Habana en 1979, postura que muchos estimaron desafortunada y no le fue perdonada, confabulándose para provocar su acoso político y, finalmente, su irremisible caída.




Achicharrado por las críticas, tanto dentro como fuera de su partido, forzado por las circunstancias, Suárez terminó por adoptar dos decisiones de gran importancia para la política española. En primer lugar, y envuelto en un cierto halo de secretismo, decide integrar a España en la OTAN, tal y como lo comunica el 23 de enero de 1981 al diputado Javier Rupérez y al ministro de Asuntos Exteriores belga Leo Tindemans, tras haber informado al Rey, al Vicepresidente Gutiérrez Mellado y al Ministro de Exteriores. Pero su papel en la política española terminó ahí. Algo iba muy mal porque los cargos públicos no acostumbran a dimitir, y menos en España. Pesaba como una losa la grave división interna de Unión de Centro Democrático (UCD). Alfonso Guerra, que no desperdiciaba ocasión, se encargaba de señalar con cruel demagogia la realidad del partido en el Gobierno: "La mitad de los diputados de UCD se entusiasman cuando oyen en esta tribuna al señor Fraga. La otra mitad lo hace cuando quien habla es Felipe González". Fraga y González eran y actuaban como pinza interesada en erosionar a UCD y al liderazgo de Suárez. Los socialistas jugaron tácticamente muy bien sus cartas en la transición democrática con la ventaja añadida, en comparación con el Partido Comunista de España (PCE), de poder tener un falso discurso radical y republicano en la oposición porque no intimidaban a nadie y porque sus principales líderes eran demasiado jóvenes para haber vivido la Guerra Civil.


Adolfo Suárez saluda a Fraga Iribarne

Las editoriales de los periódicos de Madrid al día siguiente de la dimisión eran muy ilustrativos. ABC reacciona casi con alegría y con un titular nada neutral: Por el bien de España. Ya y Diario 16 desdramatizan la dimisión. El Alcázar publica un artículo del director, Antonio Izquierdo, con un título con mucha intención: "UCD busca un general". El director de este periódico, que probablemente estaba bien informado de todo lo que sucedía en las cloacas de la política española, decía: "Hay políticos que buscan apresuradamente un general". El autor ya estaba de acuerdo con ello, pero no había que buscar un general que apuntalase la democracia, sino que hiciera otra cosa. Entre los que estaban por la desaparición de Suárez y Manuel Gutiérrez Mellado de la política española, discrepaban sobre la función del buscado general: ¿había que apuntalar o derribar el sistema constitucional? El editorial de El País retrataba perfectamente la situación al calificar la dimisión como el hecho más grave desde la muerte de Franco y avisaba: "No es una crisis de gobierno, sino una escalada permanente de las fuerzas reaccionarias de este país".



¿Cuál era el precio político que podía pagar el pueblo español al que Adolfo Suárez se refirió? La historia posterior ya la conocemos, pero el, presidente dijo también en la alocución televisada del día 29 de enero de 1981, en la que anunció públicamente su dimisión, algo que valdría la pena tener muy en cuenta en la crispada política española de los últimos tiempos: "Creo que tengo fuerza moral para pedir que en el futuro no se recurra a la inútil descalificación global, a la visceralidad o al ataque personal".



En los primeros días de marzo, inmediatamente después del 23-F, Adolfo Suárez puso tierra de por medio para tomar aliento, distanciándose de la realidad española, y emprendió un viaje por Estados Unidos.
A su llegada a la estación de Washington, procedente de Nueva York, en su segunda etapa del periplo turístico y privado por tierras norteamericanas, el ya ex-presidente del Gobierno español, fue abordado por un periodista del diario El País, que se había distinguido por la continuidad de su acoso, quien le preguntó si habían existido presiones para su dimisión, debido a su reticencia por concretar un calendario para la entrada de España en la Organizacíón del Atlántico Norte (OTAN). Sonriente, amable e insistiendo en el tono privado de su viaje, el ex- presidente del Gobierno le respondió con la gallardía que le era característica: "A mí no me presiona nadie, y menos los americanos" .
Ante la insistencia de los periodistas, Suárez añadió que no tenía “nada que contar”. Pero, pensándolo mejor, agregó: “Bueno, sí que tengo mucho que contar, pero de momento no quiero”.
Actitud en la que se mantuvo hasta que fue perdiendo la memoria, para tranquilidad de muchos. Los mismos que hoy dedican floridos y lacrimógenos panegíricos a su recuerdo. O a su olvido. Adolfo Suárez triunfó, fracasó, dimitió y fue despreciado por los que hoy lo aplauden. Hoy triunfa su manipulada herencia. Pero no dudo que la Historia terminará colocando su figura en el lugar de honor que verdaderamente merece.


  




viernes, 14 de marzo de 2014

   11-M: UNA RESPUESTA NECESARIA



Esta entrada, no prevista por mí e indeseada, viene motivada por el breve comentario que alguien, que se desde hace años viene ocultando su identidad bajo el alias de “Yeda”, ha tenido a mal poner en mi anterior artículo sobre el 11-M, titulado “11-M: La semilla del Diablo”. Sobra decir que he podido eliminar su entrada, sin mayores explicaciones. Pero he creído oportuno que quede en este Blog como muestra del proceder de quienes tienen puesto su interés desde hace años en que la autoría de los que decidieron, planearon y organizaron la ejecución de los atentados de Madrid no se descubra nunca.

Pinchando este enlace se accede al comentario que escribí el 17 de noviembre de 2013, en el que glosaba algunos de los aspectos que caracterizan la actitud con la que el historiador aborda la fenomenología que forma parte del devenir histórico. Entre otras cosas, entonces decía que el “trabajo del historiador no es el de los cuerpos policiales que trabajan para descubrir la autoría de un determinado delito. El historiador no descubre nada, su tarea es la de revelar interpretaciones nuevas y explicativas de los hechos que selecciona, que, por así decirlo, rescata de aguas, turbias a veces o interesadamente enturbiadas, devolviéndoles lo que resulta más valioso, su más auténtico significado”.

Cualquiera que entre en este Blog podrá comprobar tanto mi formación de historiador como que, al escribir con mi nombre y apellidos por delante, no formo parte de ningún partido político ni institución, ya sea pública o privada, que haya podido influir u orientar mis reflexiones en alguna dirección previamente marcada.

Al ocultar su personalidad bajo un nick (“alias” en español) no cabe saber con qué intencionalidad sustenta sus opiniones sobre el 11-M, ni ninguna otra circunstancia que pudiera indicar si su independencia de criterio resulta creíble y verificable. Por ello, no suelo contestar a los comentarios en los que su autor no aparece identificado. Pero en este caso lo hago como ilustración, que juzgo valiosa, para que cualquier lector objetivo saque sus propias conclusiones al respecto. Acerca del interés que ya entonces manifesté por adecuar mis aportaciones a la la metotología que usamos de los historiadores, Yeda dice: “Evidentemente no soy investigador histórico ni me dedico de ello, ni es mi intención la de adecuarme a normas o reglas de los historicistas, que solo nos constreñirían dentro de un incómodo corsé y limitarían el debate en el blog”

Enviado por yeda el día 16 de Octubre de 2007 a las 18:08 (#88).




Aparte de llamar “historicistas” a los “historiadores, confundiendo los términos “Historia” e “Historicismo”, el manifiesto interés de Yeda es la de apuntalar la Versión Oficial del 11-M, eso sí, de manera colateral para que no se notase demasiado,

Porque se da el caso que Yeda (es decir, quien se oculte tras este apodo) y yo somos viejos conocidos, pues hace tiempo que coincidimos en el espacio de investigación que D. Luis del Pino habilitó para recoger todas las aportaciones, contradictorias muchas veces, que sirvieran para aportar alguna luz a cualesquiera de las muchas circunstancias o aspectos que concurrieron hace diez años en los atentados cometidos en los trenes de cercanías de Madrid. Casi sobra decir que, como siempre ocurre en estos casos, que junto a los muchos que altruistamente aportamos nuestro tiempo y nuestro leal saber y entender a la investigación, hubo quienes se dedicaron a sembrar la cizaña para que aquello terminara como el célebre rosario de la aurora, algunos de los cuales acabaron por formar el Blog de los Peones Negros Libres, radicalmente enfrentado al de D. Luis del Pino, como si los seguimos colaborando con el gran investigador del 11-M (junto con Fernando Múgica) hasta el final no lo fuésemos.



Luis del Pino, gran investigador del 11-M

Para la comprensión de quienes lean estas líneas, debo decir que la postura de Yeda respecto a la ejecución de la masacre de Madrid era ya en el año 2007 que los “moritos” fueron colaboradores necesarios para llevar a cabo los atentados, que parte de los explosivos utilizados vinieron de Asturias y que la trama islamista era compatible con la autoría intelectual de la banda terrorista ETA, la dicotomía inicial que nos hicieron creer para desviar cualquier posible rastro de las pistas que condujeran rápidamente al esclarecimiento de los ocurrido. De sus comentarios de entonces entresaco lo siguiente:


Cuando hablo de trama externa, me refiero a la utilizada por los golpistas para perpetrar el atentado. Al igual que vosotros estoy convencido en la absoluta imposibilidad de que fuesen miembros internos a las fuerzas de seguridad quienes ejecutasen.

Partiendo de esa convicción, denomino “trama externa” a los que materializaron el atentado, aportaron y manejaron los explosivos, montaron los artefactos y los colocaron. Apunto la posibilidad que esta trama, en las dos primeras acciones (aportar y montar) fuesen protagonizadas por la banda etarra, y la tercera por el grupo de Lamari. (los dos teléfonos manipulados en poder de los islamistas, Rabei Osman y Chergui no son suficientes para hacer escuela).

Y esta posibilidad de intervención colateral de Eta es la que el “núcleo duro” quiso evitar. Por eso hablo de fallo en la ejecución de la “operación de inteligencia”.

Ese fallo es el que se traduce en la aparición de dos explosivos distintos en distintos escenarios, visto el golpe del 11M como un todo. Distintos escenarios con goma2eco, cuyos indicios permiten afirmar estaban en su mayor parte preparados de antemano, -hoy es imposible pensar que la trama asturiana se sirven de ella a posteriori por sus múltiples ramificaciones- y que cuando señalan el origen de toda la goma2eco, me es indiferente, a efectos de la autoría, que provenga toda o parte de Asturias o de tramas corruptas policiales.

Enviado por yeda el día 15 de Octubre de 2007 a las 11:41 (#283)”




Para puntualizar en una siguiente entrada:

En cuanto a los mercenarios que se utilizaron, descartas a los moros que conocemos directamente, pero es que yo también lo hago. Son incapaces como se ha demostrado. Sin embargo, los profesionales que ejecutan y se les deja huir, también existen pero no son los de la pecera, se han guardado muy mucho que les viésemos y les oyésemos. Es el grupo al que pertenecen Mohamed Afalah, Said Berraj, Daoud Ouhnane, varios ex militares y terroristas confesos como Lamari. Ahí tienes a los mercenarios.

Y recuerda que en su papel en la tramoya, Jamal Ahmidan también tenía previsto recibir su pago.

Enviado por yeda el día 15 de Octubre de 2007 a las 11:46 (#287)”.


Al día siguiente, 16 de octubre, Yeda vuelve a dirigirse a mi en para puntualizar lo que sigue:

Ambos consideramos una operación de inteligencia, divergimos en cuanto a sus protagonistas o títeres de las cloacas. Yo considero a los confidentes y colaboradores eslabones necesarios con los ejecutores, mercenarios sí, pero conocidos y a los cuales podemos poner nombre y apellidos.

Enviado por yeda el día 16 de Octubre de 2007 a las 18:10 (#91)”.




Estas interpretaciones de Yeda eran continuación de otras de la misma orientación que habían sido rebatidas de manera contundente por otro destacado participante en el Blog de D. Luis del Pino, cuyo nick era “Elgurri”, quien ya le había dirigido las entradas siguientes:

A Yeda:

Cabezas de turco - 1

Intervinieron y porque intervinieron en facetas necesarias del atentado se les pudo usar como cabezas de turco” (Yeda).

Aquí el verdadero cabeza de turco es Zougham, que ni siquiera está relacionado con el resto de los imputados. Y es el único imputado de los detenidos del día 13, víspera de las elecciones. Su detención aportó el carácter "islamista" de los atentados. No fue algo improvisado, tuvo que haber una selección previa. Es moro, está relacionado con los atentados de Casablanca (declaró como testigo). Tiene un locutorio telefónico, lo que facilita pringarlo con el marrón de las tarjetas.

Si Zougham hubiera intervenido, no sería cabeza de turco, porque sabría demasiado y podría contarlo. Pero si Zougham fuera declarado inocente la V.O. se desplomaría, al quedar al descubierto la maniobra para islamizar los atentados durante el tramo de tiempo comprendido entre el primer "ha sido Eta" del PP y lo de "los españoles no merecen un gobierno que miente" por Rugalcaba.



Jamal Zougham, elegido como "cabeza de turco"

Los demás imputados forman parte de tramas que no tienen que ver directamente con la ejecución del 11-M y que se usan para montar la trola de la V.O. (a eso lo llamas "intervenir en facetas necesarias"). Después de la detención de Zougham el día 13, aunque hay un chorro de detenciones de moros, no hay ningún imputado entre ellos hasta la detención de Zouhier el 19 (la víspera detienen de manera inopinada a Trashorras).

Zouhier participa en hacer creíble a la trama de la Goma 2 ECO, quizá sin sospechar en qué se ha metido y para qué está siendo utilizado, lo mismo que Trash. Luego son acusados de formar parte de la trama de los explosivos, colaboración con banda armada, etc. Ni Zouhier ni Trash parece que puedan contar mucho de los atentados reales y lo que puedan contar, aunque ayudase a esclarecer parte del encubrimiento, tampoco les favorece mucho. Pero no veo a Zouhier o a Trash poniendo bombas en los trenes.

(sigue)

Enviado por ELGURRI el día 7 de Septiembre de 2007 a las 01:55 (#236)


Cabezas de turco - y 2

Después, de nuevo detenciones irrelevantes hasta el día 24, en que detienen a Mouhannad Almallah y, al día siguiente, a Fouad El Morabit (la primera vez)...

El goteo de detenciones permite a los golpistas tener la situación controlada de cara a los medios y alimentar la psicosis islamista generalizada, mientras preparan el espectáculo final de Leganés. El atentado del AVE en Mocejón no fue un chapuatentado, sino un pseudoatentado, un paripé, un montaje tan tosco como el de la bolchila de Vallecas. No tiene que ver con los pelanas, ni con los trenes del 11-M.

La Goma 2 ECO, por cierto, tampoco tiene que ver con los trenes del 11-M. Pudo salir de los alrededores de Madrid, de Páramo de Masa, de la comisaría de Vallecas, de la nevera de los tedax, qué se yo. Pero no me creo la historia de Mina Conchita.

Cada vez estoy más convencido de que ninguno de los de la pecera son autores del 11-M, y que ninguno de los autores del 11-M se encuentran entre los imputados. Dices que el hecho de que las pruebas principales se hayan demostrado falsas no demuestra que no intervinieran (los de Leganés por acotar el asunto), sino que no lo hicieron solos. Es decir, que el Chino y sus secuaces intervinieron en cualquier caso, y vale ya. Pues no señor, no es así.

Los inculpados, vivos o muertos, no tienen que demostrar que no intervinieron, no tienen que demostrar nada. La carga de la prueba recae sobre la acusación. Que las pruebas sean falsas no demuestra que lo hicieran solos o acompañados, lo único que demuestra es que alguien los quiere inculpar con pruebas falsas.

Espero que los magistrados del tribunal lo tomen en cuenta.

Enviado por ELGURRI el día 7 de Septiembre de 2007 a las 02:03 (#238)


Elgurri centra más adelante su interés en la fantasmagórica figura del que la policía llamó "El Chino", como pudo haberlo llamado "El Mohamed" o cualquier otro apodo sugerente. Estos son fueron sus comentarios:  

 A Yeda:

La V.O. y el cuento del Chino -1

Podrás achacarme otras cosas, pero no creo que puedas decir que "escurro el bulto" y menos últimamente. ¿Has estado tú escurriendo el bulto todo este tiempo, antes de tu reaparición? Cada cual tiene sus disponibilidades. Y menos aún es cosa de "escurrir el bulto" con Zougham, porque su culpabilidad o inocencia es decisiva. Me alegro que estemos de acuerdo sobre Zougham, porque si se caen las acusaciones contra Zougham, se cae toda la V.O..

¿Quién montó los videos de reivindicación? Jamal Ahmidan.

Pues puede que sí, puede que no. Si fue él, lo hizo para colaborar con la trola. Pero Ahmidan no está procesado, ni estaba en la pecera. ¿Está muerto? Puede que sí, puede que no. Si lo está, seguro que no se suicidó ¿Estaba entre los que pusieron las bombas en los trenes? Puede que sí, puede que no. Por ahora, creo que no. Enséñame un testimonio, enséñame un video de Ahmidan poniendo bombas. Nada se ha demostrado. Nada. Por ahora, no me lo creo.

Los moritos-pelanas-confidentes-radicales forman la cortina de humo utilizada por los golpistas para dar caracter islamista a los atentados, eso es todo. Nos cuentan que algunos de ellos se suicidaron, con retroactividad, en Leganés. Venga esas autopsias. ¿No se hicieron? Qué raro. El examen toxicológico demuestra que no respiraron gases. Más raro todavía. ¿Tenían capacidad para cometer los atentados del 11-M? Parece que no. El caso es que se echa a los trocitos de lo que nos han contado que son sus cadáveres la culpa de los 192 muertos del 11-M, sin demostrar nada, aprovechando que no tienen abogado defensor. De eso se trata.

(sigue)

Enviado por ELGURRI el día 7 de Septiembre de 2007 a las 15:43 (#356)



"El Chino", un ectoplasma gaseoso

La V.O. y el cuento del Chino -2

Lo de Mocejón lo llamo pseudoatentado porque no fue un atentado, sino una parte más de la trola, que no tiene nada que ver con los trenes del 11-M, igual que la kangoo no tiene que ver, ni la bolchila de Vallecas, ni la Goma 2 Eco. A lo mejor la Goma 2 ECO de Mocejón era la misma, reciclada, que la utilizada en la bolchila. Al fin y al cabo también usan la foto del mismo pegote para la Kangoo, y la bolchila todavía la estaban comprando en Rebiz Moda para relacionarla con Zougham y de la misma tener una bolchila que enseñarle a Del Olmo.

Háblame de las bombas y trenes del 11-M, pero no me vengas con historias de secuestros a punta de pistola, huellas y adeenes. No te me vayas por las ramas hasta Mocejón, no me marees más con Mina Conchita y la Goma 2 ECO, que está muy vista y sabemos es tóxica (vamos, que la usan más bien para intoxicar...).

La trama de Asturias no es falsa. Es pre-existente y se utiliza porque viene bien para justificar la presencia de la Goma 2 ECO. Incluso Olga quiere colocar en el Sumario el análisis esotérico de los explosivos de la operación Pipol. A Lavandera lo intentan callar, no porque descubra el tráfico de Goma 2 ECO, sino para que no se sepa que ese tráfico era muy anterior y estaba controlado, porque entonces no se podría aplicar para construir la V.O.. Hay que tapar la cosa y simular "posibles negligencias". Zouhier tiene aquí un papel importante.

(sigue)

Enviado por ELGURRI el día 7 de Septiembre de 2007 a las 15:54 (#358)


La V.O. y el cuento del Chino -y 3

Ya sé que la trama -yo prefiero hablar de cortina de humo- de los moros no es monolítica y que, pelanas aparte, también pre-existe para enseñar al respetable una célula incipiente de "radicales islamistas" -¿Controlada por quién? ¿Promovida por quién? Pues eso- que se reunían y hacían barbacoas junto al río.

Me da que cuando quieres metes a todos los pájaros "en el mismo saco" ¿Rigüerdas?, pero luego haces muchos distingos con el cuento del Chino y su banda. Un personaje borroso, artificialmente construido, que si está muerto, repito, no puede ser procesado y sólo está ahí para apuntalar la V.O.. Menos cuentos chinos y más deducciones de testimonio de los responsables policiales que mintieron. En la pecera sólo había pobres diablos, alguno de ellos colaborador de las fycses para encubrir la trola, acaso sin saberlo, acaso por la cuenta que le trae.

Yo también estoy de acuerdo con aquel titular de portada, puesto en boca de Trashorras. “El 11-M fue un golpe de estado encubierto tras un grupo de musulmanes”. Pero los musulmanes están controlados todo el tiempo, son parte de la trola. ¿Negligencias? Tararí. No es aceptable. Como tampoco es de recibo que los atentados se perpetraran con mochilas con Goma 2 ECO y teléfonos móviles.

Excepto porque podrían condenar a personas inocentes, no sería tan importante si las cloacas se valieron de moros para poner las bombas, o si contrataron el trabajo a mercenarios de algún servicio secreto extranjero, o si en lugar de delegar realizaron por sí mismas la parte sucia, al tiempo que montaban la trola apropiada, islamista, para hacer perder al PP las elecciones. Pero el hecho es que las cloacas están ahí todo el tiempo, y por eso todo lo relacionado con la V.O. huele tan mal.

Enviado por ELGURRI el día 7 de Septiembre de 2007 a las 15:59 (#359)




Hasta aquí la discusión de entonces en el Blog de D. Luis del Pino, cuando faltaban escasas semanas para que el juez Gómez Bermúdez emitiese su veredicto. Las sesiones del Juicio de la Casa de Campo contra los imputados por el 11-M tuvieron lugar entre el 15 de febrero de 2007 y el 2 de julio de ese mismo año, cuando el juicio quedó visto para sentencia, que fue dictada el 31 de octubre de 2007. En ella se consideró probado que los atentados de Madrid, que causaron 191 muertos y 1.856 heridos, fueron llevados a término por una célula yihadista, siete de cuyos miembros se suicidaron en Leganés el 3 de abril de 2004, más Jamal Zougham, Othman el Gnaoui y otro yihadista no identificado, con la cooperación necesaria del minero José Emilio Suárez Trashorras, quien facilitó el robo de los explosivos.

No hace falta insistir, porque resulta más que evidente, que las tesis sostenidas por Yeda son, en esencia, las mismas que defendió la Fiscalía del Estado y a las que el juez Gómez Bermúdez adecuó su sentencia.

Tampoco resulta sorprendente que ahora, con motivo del 10º aniversario de los atentados del 11-M, Yeda, en numerosa compaña, vuelva a defender lo que ya resulta indefendible, porque, entre otras cosas, ha conducido a la flagrante enormidad consistente en que el mayor atentado realizado en la Europa contemporánea siga sin tener autoría intelectual conocida. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Las mías están bien claras y expresadas, como debe ser, en primera persona del singular.

Como ya he dejado dicho en mi breve contestación de la entrada anterior, advierto que no volveré a permitir ningún otro comentario sobre el 11-M en estas páginas cuyo autor no esté debidamente identificado, con nombre y apellidos.




martes, 11 de marzo de 2014

               11-M: La semilla del Diablo



El pasado viernes, día 7 de marzo, el diario ”El Mundo” publicó una entrevista al juez Gómez Bermúdez. Paradójicamente, y por razones diametralmente opuestas a las que él expone, coincido plenamente con sus afirmaciones cuando dice que la clave para descifrar el 11-M no está en el tipo de explosivo utilizado en los atentados, es decir, en la falsa disyuntiva entre Goma-2 ECO o Titadyne, que por entonces nos vendieron “urbi et orbi” y con la que se intoxicó a la opinión pública española hasta producir un enfrentamiento cuya sombra llega hasta el día hoy. La verdadera razón de su afirmación está en que cualesquiera de estos dos tipos de explosivos están al alcance de todos los grupos terroristas habidos y por haber, que podrían adquirirlos sin dificultad en el mercado negro. Solamente tienen que recurrir a las numerosas mafias existentes.


Salvo que en el 11-M se usara un explosivo que no estuviese al alcance de las mafias que son normales en el mercado negro, claro: un explosivo de uso militar muy restringido. Como parece ser el caso. De este modo, quienes idearon, planificaron y ordenaron cometer los atentados del 11-M, manifestaron con terrorífica contundencia su voluntad de que no quedara duda alguna acerca de quien los había realizado: la firma de la autoría quedaría marcada con un sello indeleble en los explosivos utilizados. ¡Que no cupiese duda para el Gobierno, claro! Porque de eso se trató y se sigue tratando, de un mensaje unívoco e imperativo al Gobierno de España. No al Gobierno de Aznar o al de Zapatero: al Gobierno de España, cualquiera que fuese el color del partido político que detentara el poder, tanto en tiempo presente como con respecto al futuro. ¿Me explico?

Gerardo Turiel, brillante catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Oviedo y defensor de Suárez Trashorras, en  la exposición final de sus conclusiones ante el tribunal del 11-M hizo frente a la sorprendente afirmación del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, quien en su su informe, al igual que ahora hace el juez Gómez Bermúdez, aseguró que "daba igual" que se empleara Goma 2 ECO u otro explosivo en las hipotéticas mochilas-bomba que hicieron explosión en los trenes de cercanías. El letrado explicó que, en el caso de Trashorras, saber la dinamita empleada era "clave" para calificar el delito e invocó la indefensión a efectos de la vulneración de los derechos fundamentales de su cliente. "A mi cliente y a mi sí nos interesa saber lo que explotó porque nos interesa saber qué relación tenemos con esto.” El defensor advirtió, continuando con sus críticas a la actuación del Ministerio Público, que corremos el riesgo de que esta violación de derechos nos acerque a la situación que viven los presos islamistas detenidos por las autoridades norteamericanas y encarcelados en la cárcel cubana de Guantánamo: "Esto no es Guantánamo pero por ese camino vamos", dijo Turiel, quien destacó irónicamente que se alegra enormemente de que Suárez Trashorras "no rece ni sepa hablar árabe".

Los acusados en el Juicio de la Casa de Campo

A este respecto, aconsejo ver la entrada de mi Blog, correspondiente al 28 de noviembre de 2013, desde la que que he transcrito, sin modificar ni una coma, el párrafo anterior ”EL 11-M Y LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA: 3. Red de mentiras” .



Precisamente en no querer saber qué tipo de explosivo se utilizó en la masacre fue en lo que coincidieron todos, los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado que tan descaradamente mintieron en el Juicio de la Casa de Campo, los fiscales del Estado que intervinieron, el juez Gómez Bermúdez que dictó la sentencias y las cúpulas de los dos grandes partidos que vienen gobernando España desde la Transición. Resulta revelador que en lo único que se han puesto de acuerdo el Partido Socialista y el Partido Popular durante los diez años transcurridos desde el 11-M es en no querer investigar qué Inteligencia se oculta detrás de la masacre de Madrid. Y no lo es menos que el Gobierno presidido por Mariano Rajoy, fiel a la tradicional necrofilia hispánica, haya preferido condecorar a los muertos de los trenes que impartir justicia a los vivos.





A diez años vista de aquel día fatídico, resulta indudable que tanto el Partido Popular como el Socialista, al margen de escenificaciones, que a estas alturas no pueden engañar a los más avisados, han coincidido en lo fundamental: impedir cualquier investigación seria tendente a desvelar por qué y quién dio la orden para que se destruyesen, a menos de setenta y dos horas de la masacre, los vagones afectados por las explosiones, en flagrante violación al protocolo prescrito para estos casos por la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y con ello la posibilidad de que por el hilo pudiera seguirse el rastro del ovillo, o sea, la posibilidad de conocer con absoluta certeza y de manera oficial cuál fue el explosivo utilizado en los atentados, no fuera que apareciese algo que nadie quería ni quiere conocer: la mente criminal que ideó y llevó a cabo los atentados más graves de la reciente Historia de España y de Europa. También por ello, cobra razón otra escandalosa afirmación del juez Gómez Bermúdez, sobre el 11-M: "Hay cosas tan graves que es mejor que no se sepan".


Esta afirmación la hizo el juez ante la presidente del Foro de Ermua, Inmaculada Castilla de Cortázar, quien en el acto de presentación del libro “La ruta del odio” de Fernando Vaquero, un libro sobre el terrorismo, relató una anécdota sobre el juez Gómez Bermúdez. En una ocasión, tras la sentencia del juicio del 11-M, le preguntó al juez por el autor intelectual de los atentados. Gómez Bermúdez le contestó que no era el momento adecuado para contarlo todo. Que "...hay cosas tan complejas, tan graves, que es mejor que no se sepan todavía, que se sepan más adelante".

Dicha anécdota puede verse y oírse en estos vídeos (A partir del minuto 11:20 del primero de ellos):





En otra reciente entrevista, la concedida en la sede del Consejo de Estado para el Especial 11-M publicada el pasado domingo por el diario El Mundo, el ex-presidente Rodríguez Zapatero afirma ahora, en contradicción con infame campaña que protagonizó su Partido en plena jornada de reflexión de las elecciones legislativas de 2004, que en las actuaciones del entonces presidente del Gobierno, José maría Aznar, no hubo voluntad de engañar, sino solamente “una interpretación errónea del atentado”.



En esta afirmación concreta, Zapatero sabe bien de lo que habla, ya que a él le ocurrió exactamente lo mismo. Según confiesa, fue el lendakari Ibarretxe quien le convenció que había sido ETA. Aunque no tardó en llegarle desde Estados Unidos (¿desde dónde si no?) la sospecha de que se trataba de un atentado islamista: “Creí al principio que había sido ETA. Aunque recuerdo que tuve una llamada de Miguel Sebastián en la que me dijo que un broker amigo le decía que en Wall Street se comentaba que era Al Qaeda”. Un “detalle” del que dejé constancia el 11 de diciembre de 2013 en otra de las entradas de este Blog: Un ”EL 11-M Y LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA:4. Un atentado con freno y marcha atrás” y que a continuación transcribo literalmente:

Por la tarde desde ese mismo día 11, Miguel Sebastián, uno de los hombres fuertes de Zapatero en materia económica, llega a Madrid procedente de Las Palmas, donde ha celebrado una de sus últimas intervenciones de la campaña electoral. Miguel Sebastián se dirige a su domicilio. Sabe que la campaña se ha suspendido ya definitivamente. Al poco de llegar recibe una llamada de Washington. Es un antiguo compañero de Universidad, un colega que trabaja en el mundo de las finanzas estadounidenses con buenas conexiones en la Casa Blanca. El interlocutor le quiere hacer llegar un comentario acerca del atentado:

-Miguel. Es Al Qaeda.

-¿Es fidedigna esta información?.

-Al noventa y nueve por cien.

Miguel Sebastián

En resumidas cuentas, que tal como como explico sobradamente en mis entradas sobre el 11-M, la cronología de los hechos pone de manifiesto una evidencia: que el atentado fue etarra hasta que en Washington dijeron que no lo era, que había que mirar hacia Al Qaeda, una criatura que ellos conocen bien, porque, como es bien sabido, fue creada por la CIA. Entonces es cuando empiezan a cambiar las cosas, en primerísimo lugar, el explosivo utilizado para cometer los atentados, ¡que no se olvide! Para eso fabricaron con tanta prisa como chapuceramente la falsa mochila de Vallecas, que ni apareció en los trenes ni podía estallar y que, para mayor escarnio, iba provista de una buena dosis de metralla, cosa que no ocurrió con los verdaderos explosivos que sí estallaron en los vagones de los trenes de cercanías y cuyo rastro ha sido cuidadosamente borrado.

Si no fuera porque estamos ante una manipulación criminal que ha servido para que los autores intelectuales y materiales de los atentados de Madrid se hayan evaporado en el aire sin dejar huella como el ectoplasma de los espiriristas, podríamos comparar la atolondrada fabricación de la mochila de Vallecas con la escenificación de aquel célebre diálogo de los hermanos Marx, modelo de realismo sin adulterar:

̶ Oye, en la casa de al lado hay un tesoro.

̶ Pero si al lado no hay ninguna casa...

̶ Está bien, ¡construiremos una!

A estas alturas, nadie puede negar que la voluntad de ocultar lo que explotó en los trenes es paralela a la aparición de los restos de dinamita y detonadores de la Reanault Kangoo. No puedo asegurar qué fue antes, si el huevo o la gallina, pero sí que son dos hechos totalmente interrelacionados. Así pues, fue el círculo policial cercano al gobierno de Aznar el que dispuso que la famosa cinta islamista “aparecida” entre la restante tramoya de la furgoneta decidiera que el atentado sería islamista. Consecuencia de ello es la mochila de Vallecas, que Aznar, sabiendo que era más falsa que el beso de Judas, la avaló, como hizo igualmente con la detención de Jamal Zougham, con lo que el atentado reversible cobraba carta de naturaleza y se convertía en un “hecho” de la mayor trascendencia, porque de aquí se llega a Mina Conchita. Y desde los explosivos "asturianos" a todo lo demás, hasta llegar a la traca final de Leganés, que pone fin al siniestro espectáculo. A la despistada Ana Palacio, recién aterrizada en el Ministerio de Asuntos Exteriores, le costó más trabajo enterarse, así que tuvo que decírselo en persona el director de The Wall Street Journal . Un pequeño desfase explicable por su bisoñez al frente del Ministerio. ¿Que desde Washington dicen que el 11-M es un atentado islamista? ¡Pues nada, que sea islamista! ¡Como usted mande Mr. Bush, que para eso estamos!



Para insuflarle nueva actualidad a la autoría islamista, con vistas a la conmemoración del décimo aniversario del 11-M, ha aparecido, casualmente ahora, esa bazofia infumable escrita por Fernando Reinares, que ha merecido por parte de los medios de comunicación la atención que estaba prevista y que servirá para compensar la molestia de haberse editado esa mezcla de vodevil con tonos de odalisca y novela a lo Pilar Urbano, cuyo libro “de investigación” sobre el 11-S norteamericano debió inspirárselo el Espirítu Santo, en la versión del Opus Dei. El folletín de Reinares "¡Matadlos!" (Galaxia Gutenberg), es un vulgar subproducto hecho para la ocasión, con la finalidad de seguir dando pábulo a todas las mentiras que nos han contado para que la verdad del 11-M no se sepa nunca. Al menos oficialmente. Su contenido, en consonancia con la trayectoria del Real Instituto Elcano, una organización privada más atlantista que la propia OTAN, es intoxicación pura y dura, propaganda tan burdamente fabricada como intencionadamente falaz, atribuible a las vinculaciones inconfesables de un especialista en Ciencia Política, que tiene de historiador lo que yo de esquimal. En definitiva, una perversa imitación del célebre opúsculo "Los Protocolos de los Sabios de Sión", que, pese a su más que demostrada falsedad, sigue dando vueltas por el mundo para consumo de gente poco avisada o mal intencionada.     

Como de las referencias que Reinares hace de Abú Dahdah en relación con la operación Dátil ya me ocupé en una de mis entradas sobre el 11-M, prefiero no dedicar ni una línea más a este incidente grotesco, no sin dejar señalada una variación importante respecto a los motivos de la masacre mantenidos sin desmayo, pese a que ni la misma sentencia dictada por Gómez Bermúdez los da por probados: la venganza por la participación española en la Guerra de Irak. 



En la nueva versión de Reinares, porque ha tenidos otras, retrotrae a diciembre del 2001 la planificación de los atentados de Madrid, sin darse cuenta de que, en su afán de otorgar cachet a los moritos de Lavapiés, relaciona directamente el 11-M con el 11-S, que es exactamente lo que yo sostengo en mi análisis.

Tres días después de que redactara las líneas que anteceden, su delirante teoría fue desmentida de manera expresa por Félix Sanz Roldán, director del CNIFélix Sanz Roldán, director del CNI, a pesar de lo cual Fernando Reinares sigue apareciendo en los medios de comunicación españoles como experto en terrorismo islamista. 

Para mayor muestra de su torpeza, Reinares no cae en la cuenta de que su elucubración concede todavía mayor autoridad, si cabe, a la rotunda afirmación de Fernando Múgica, cuando desvincula radicalmente la comisión de la masacre de Madrid con la contienda electoral española, que es la visión que aquí sigue prevaleciendo, dada la cortedad sectaria en la que se mueve la vida política española. Por mi parte, no tengo la menor duda de que el 11-M solamente es explicable como consecuencia de un conflicto de intereses geoestratégicos de altísima trascendencia, cuya consecuencia final es que la víctima propiciatoria elegida sea España. Y no por casualidad.

EL 11-M Y LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA. 6. A la sombra de las Torres Gemelas




En la entrevista publicada por El Mundo a la que he aludido con anterioridad, Rodríguez Zapatero añade que no sabe por qué Aznar dijo “que había sido víctima de una mente diabólica”, afirmación cuya veracidad no acabo de creerme. A pesar de que no conceda a quien gobernó España durante ocho largos años demasiadas luces, pienso que en tan dilatado período tuvo tiempo sobrado para enterarse de algo, digo yo.

No obstante, lo mejor sería preguntarle al propio ex-presidente Aznar a qué Diablo se refería exactamente cuando utilizó tan llamativa expresión para designar al ente maléfico que tuvo poder para decidir y fuerza suficiente para llevar a cabo una masacre de semejante envergadura. Seguro que él debe conocerlo. Al igual que Rajoy o los Servicios de Inteligencia de medio mundo, empezando por la CIA o la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana (NSA), que lo sabe todo de todos como el gran Dios.



Un hecho curioso en el que, al parecer nadie ha reparado: en este décimo aniversario del 11-M, cuando todo el mundo ha realizado declaraciones, escrito artículos o concedido entrevistas acerca de la masacre, resulta particularmente llamativa la ausencia de quien fue presidente del Gobierno de España en el momento de los atentados que conmovieron al mundo. Tal vez haya temido que alguien le pidiera explicaciones acerca de esa mente diabólica de la que se considera víctima.

Como sobre esta cuestión opera “la omertá”, dejémoslo así por el momento: que el 11-M fue obra del Diablo. Creo que cualquiera que lea las entradas que en mi Blog he dedicado al 11-M, verá que hay material más que suficiente para que alguno se decida a pensar por su cuenta y hasta se atreva a ponerle nombre al Diablo.

Por mi parte, solamente cabe añadir que hago míos aquellos célebres versos en los que nuestro insigne Quevedo escribe: 

                   Pues yo te juro, Polo, que deseo
                   ver desde que nací virgos y diablos.
                   Y ni los diablos ni los virgos veo.