lunes, 25 de agosto de 2014

               Siria 2014: Obama con licencia para 
                        actuar como policía global


                                                      El señor don Juan de Robles,
                                                      de caridad sin igual,
                                                      hizo este santo hospital,
                                                      pero antes hizo a los pobres.
                                                               
                                                           Epigrama del siglo XVIII



No es preciso ser adivino para saber que la extensión del yihadismo que viene asolando Oriente Medio supone un grave peligro para todos los países de Occidente cuando los actuales guerrilleros, motivados para matar y entrenados para cometer atentados, regresen a sus lugares de procedencia. Esta evidencia, que lleva años denunciando el presidente Bashar Al-Assad ante la indiferencia de las naciones occidentales, la reiteró el mandatario sirio en el interesante discurso que pronunció el pasado 16 de julio en el Parlamento de Damasco. Entre otras cosas, dijo:

Lo que hoy vemos en Irak, en Siria, en Líbano y en todos los países afectados por la enfermedad de la falsa primavera, en todos sin excepción, ¿no aporta acaso las pruebas tangibles que confirman nuestras repetidas advertencias? Muy pronto, otros países árabes y otros países de la región, así como los países occidentales que apoyaron el terrorismo, tendrán que pagar muy caro esa actitud. Muchos entenderán entonces, algunos probablemente demasiado tarde, que la lucha del pueblo sirio por la defensa de su Patria tiene que ver con ellos, en la medida en que el pueblo sirio defiende también a numerosos pueblos que tarde o temprano se verán expuestos a ese mismo terrorismo por culpa de la miopía de sus políticos, de su ignorancia absoluta de los intereses de sus propios países, por culpa de su reflexión superficial, de su poca capacidad para entender nuestra región y tratar con sus pueblos.

Llegados a este punto, podemos preguntar si, como los «occidentales», estamos condenados a aprender de nuestras experiencias sólo cuando ya es demasiado tarde. ¿Será así? ¿Teníamos que esperar tres años y pagar la miopía de algunos de entre nosotros con la sangre de nuestros hijos, con nuestras almas, nuestra economía, nuestra seguridad, nuestra reputación, antes de acabar descubriendo que lo que está sucediendo en nuestro país es parte de un plan urdido contra nuestra Patria? ¿Y que no se trata de primavera ni de libertad, ni de democracia?



¿Teníamos que pagar un precio tan alto, y seguir pagándolo, para que algunos lleguen a darse cuenta por fin de que por falta de conciencia crearon un vivero para el terrorismo y proporcionaron un punto de apoyo a la agresión? ¿Teníamos que esperar doce años para entender que la invasión de Irak no traería a nuestra región otra cosa que terrorismo y veleidades de partición?

Pero aún, ¿teníamos que esperar treinta años y a que nos invadieran cortadores de cabezas y comedores de corazones y de hígados humanos para descubrir que la explotación de la religión y el terrorismo son las dos caras de una misma moneda? No nos bastó la experiencia de los crímenes de los Hermanos Musulmanes, en los años 1980, para aprender la lección?”.


Soldado sirio prisionero de los yhadistas, en Kefergham,
cerca de alepo, el 31 de agosto de 2013




La desestabilización de Siria por voluntad estadounidense y la posterior lucha sin cuartel entre las Fuerzas Armadas sirias y los yihadistas sunitas es tan evidente que un personaje tan descollante e influyente en la política internacional como Zbigniew_Brzezinskiex-asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca bajo la presidencia de Jimmy Carter, manifestó en junio del año pasado que “los rebeldes (sirios) son más hostiles para nosotros que Al-Assad”. El ex-asesor expresó ya entonces su temor, desgraciadamente confirmado por los hechos, de que Iraq se dirigiese "hacia una intervención estadounidense carente de eficacia". En relación a las políticas de la administración Obama con respecto a Siria, Brzezinski dijo que era necesario hacerse preguntas como: "¿Por qué decidimos de repente que había que desestabilizar a Siria y derrocar a su gobierno? ¿Le han explicado esto alguna vez al pueblo americano? Creo que estas cosas deben aclararse para que uno pueda tener una comprensión más profunda de cuál era exactamente el objetivo de la política de EE.UU.". 


Zbigniew Brzezinski

El Gobierno de Damasco es objetivo de EE.UU. porque el régimen sirio, por razones bien explicadas por la historia siria reciente, lleva décadas más próximo a la órbita rusa que resignado a representar el papel de víctima propiciatoria que le fue asignado en el Nuevo Orden Mundial decretado por el Pentágono a partir del 11-M. Entonces George W. Bush dividió al mundo en dos partes: las naciones vasallas (también llamadas "aliadas") de Washington y las que no siguen al pie de la letra sus dictados, que fueron consideradas enemigas e incluidas en el Eje del Mal, entre las cuales incluyeron a Siria. 

Desde aquella bisagra histórica opera, con diversos altibajos impuestos por las circunstancias, la permanente voluntad estadounidense de aniquilar al Estado sirio presidido por Bashar Al-Assad cueste lo que cueste, en paridad con la estrategia seguida en Iraq, en Libia y en Ucrania. Resulta sencillamente inconcebible que después de haber combatido a Siria, con el enorme coste de vidas humanas, población desplazada, destrucción de infraestructuras y ciudades arrasadas, ahora salga diciendo Washington que es preciso “intervenir” en Siria para combatir las bases del Estado Islámico, que es, precisamente, a lo que vienen dedicándose las Fuerzas Armadas sirias con una eficacia mucho mayor que la demostrada por el Ejército de Iraq, el cual, ha sido incapaz de contener a los cortacabezas yihadistas, pese al asesoramiento americano y de haber enterrado para su dotación centenares de miles de millones de dólares en material bélico y armamento, ¡buena parte del cual ha caído en mano de los yihadistas del Estado Islámico dirigido por el autoproclamado “califa” Abu Bakr Al-Baghadi, de corte y características parecidas a las de Osama Ben Laden, empezando por su sospechosa liberación por los mandos americanos tras su internamiento llevado a cabo por las fuerzas estadounidenses en Irak desde febrero de 2004 hasta principios de diciembre de ese mismo año, cuando fue puesto en libertad.


Columna de yihadistas del Estado Islámico en Mosul, con tanques de fabricación
estadounidense capturados al Ejército iraquí.


Ejecuación de soldados iraquíes por las hordas del IE

Aunque las milicias yihadistas, llamadas piadosamente “rebeldes” cuando solamente actuaban en territorio sirio, vienen dando cabal muestra de su barbarie con atentados terroristas, masacres de poblaciones civiles, ejecuciones masivas, decapitaciones y todos los horrores habidos y por haber, ha sido necesario esperar más de tres años, cuando el Estado Islámico ha traslado a Iraq el grueso de sus fechorías con el objetivo de extender su poder aprovechando la debilidad de las Fuerzas Armadas iraquíes, para que los testimonios de su barbarie hayan terminado por entorpecer la feliz digestión de las panzas occidentales, imponiéndose un clamor orquestado entre la maldita buena conciencia de las masas para exigir que se ponga fin a las terribles matanzas de yazidíes, cristianos, kurdos, chabaquíes, turcomanos, chiítas y las otras minorías religiosas que diariamente siguen siendo minuciosamente exterminadas con absoluta impunidad (de “catástrofe humanitaria” habla la ONU, tan inútil e hipócritamente como siempre).


Crucificados por "traición" en Raqqa

Pero no será movido por estas humanitarias razones por las que Obama se ha decidido a intervenir, tarde y malamente, en la zona donde el “califa” Al-Baghadi ha impuesto su sangriento control, que piensa extender hasta formar un gran ”Yihadistán”, sino para proteger los intereses norteamericanos en Erbil, la capital kurda donde residen sus representantes consulares, personal de inteligencia y empresarios de las grandes corporaciones que se lucran con el petróleo y los negocios de la guerra. Aunque estos perfiles ya los reúne Bagdad, la diferencia está donde siempre: en las reservas energéticas que guarda el Kurdistán.

La puntilla ha estado en la ocupación por el Estado Islámico de algunos de los más importantes campos campos petrolíferos y refinerías de Iraq: solamente el Kurdistán acumula unas reservas de unos 45.000 millones de barriles de petróleo y entre tres y seis mil millones de toneladas de gas, según el Ministerio de Recursos Naturales del Gobierno regional. Su exportación es la mayor fuente de riqueza de Erbil, que viene exportando petróleo desde el puerto turco de Ceyhan, sin permiso de Bagdad, de los yacimientos ubicados en su territorio gracias gracias a un contrato firmado con el Gobierno del primer ministro Recep Tayip Erdogan, desplazando al puerto sirio de Banyas, situado muy próximo a la única base rusa que tiene Rusia en el extranjero: la base militar de Tartús.
 


Trazado del oleoducto sirio

La ciudad siria de Baniyas, en la costa mediterránea


Si los yihadistas del IE logran consolidar el control de los territorios por los que avanzan en Irak, los ingresos que ya obtienen se verían incrementados gracias al contrabando de petróleo. Por eso los kurdos, que vienen constituyendo el principal obstáculo a su avance,  no pueden ceder ni un centímetro de su tierra, ya que a más territorio, más petróleo y mejores armas.

Los combatientes kurdos, llamados peshmerga –que en kurdo significa aquellos que no tiene miedo a morir– son luchadores natos acostumbrados a batallar durante décadas contra las tropas del ejecutado Sadam Husein y contra el ejército turco. Saben lo que es pelear en minoría y en peores condiciones. Sin embargo, admiten que en esta ocasión se trata de una batalla a ciegas, donde todavía no saben exactamente a qué se enfrentan. “Tienen un armamento superior al nuestro. Sus francotiradores han entrenado durante meses, con rifles que superan en distancia a los nuestros. Lo mismo pasa con los explosivos. Vuelan sistemáticamente todo. Vuelan puentes, vuelan carreteras, vuelan edificios institucionales. ¿De dónde sacan tanto explosivo y armamento? Tienen el soporte de algún medio externo” , afirma Hakim Krem, el coronel a cargo de trincheras de Suleiman Beg, al nordeste de Irak. Aunque evita dar nombres, se refiere a las petromonarquías del Golfo. Como es sabido, el Gobierno iraquí, dominado por chiíes, acusa a Arabia Saudita, el gran aliado de Washington, de apoyar al Estado Islámico. Lo mismo que viene ocurriendo en Siria con los “rebeldes”, que comenzaron sus ataques hace más de tres años con la misma táctica de “tierra quemada” usada ahora en Iraq, financiados por Arabia Saudita, Qatar y apoyados por Estados Unidos y sus socios de la OTAN.

Soldados kurdos "peshmerga", al Oeste de Mosul

Nada de esto se comenta o explica en los medios de información occidentales, que siguen machacando nuestra racionalidad un día tras otro con la delirante película producida por los guionistas del Departamento de Estado, del Pentágono y de las centenares de agencias secretas norteamericanas (entre ellas la CIA y la NSA), una superproducción de ciencia-ficción en la cual, pese a todo, sigue siendo el Gobierno de Bashar Al-Assad la pieza final de la cacería (o carnicería) que la intervención americana viene provocando en el Oriente Medio desde que Bush decidió atacar Iraq para someter al control directo de Estados Unidos (de sus grandes Corporaciones, se entiende) esa zona clave por su potencial energético y vital importancia geoestratégica. Pero, a estas alturas, a Washington le resulta imposible explicar a la opinión pública mundial con argumentos medianamente creíbles por qué demonios persisten en atacar a Siria, ya que si el Ejército gubernamental fiel a Al-Assad no ha acabado ya con los yihadistas del Estado Islámico ha sido, precisamente, a causa de las dificultades puestas por el propio gobierno norteamericano.




De querer, todavía sería tiempo para reconocer el tremendo error que ha supuesto disfrazar a los yihadistas de “rebeldes” que luchaban por liberar a Siria de la tiranía de Al-Assd e imponer este punto de vista a sus socios (léase vasallos) de la OTAN. Pero el establishment estadounidense, del que el inquilino de la casa Blanca no es más que un simple servidor, sigue apostando por convertir a Siria en otro Iraq, o en otra Libia, para lo cual su objetivo sigue siendo liquidar al régimen de Al- Assad, último bastión que viene resistiendo a duras penas y con el coste en vidas y destrucción que todos sabemos, a los feroces yihadistas islámicos. A finales de julio, al menos cincuenta soldados de las Fuerzas Armadas sirias fueron ejecutados por el Estado Islámico. “Algunos murieron en combate, pero la mayoría ”fueron decapitados”, declaró Rami Abdul Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos. En un video hecho público por los propios yihadistas se pueden apreciar sus cabezas empaladas en largas varas en el interior de una base militar en Raqqa. Y según esta misma organización, hace apenas dos semanas al menos setecientos miembros de la tribu Al-Sheitaat, opuesta al Estado Islámico, corrieron esa misma suerte en Deir Az-Zor, localidad situada al Este de Siria y próxima a la frontera iraquí. 

La estrategia bélica del Ejército sirio fiel al gobierno de Al-Assad, ¡formado por soldados de reemplazo, no lo olvidemos!, se centra desde hace meses en afianzar su control sobre las metrópolis y las grandes arterias de conexión con la capital, Damasco, empujando a los yihadistas a la periferia de las urbes al tiempo que asedian las bolsas de combatientes dentro de las ciudades. “Mi batallón se encargó de cercar la ciudad de Homs. Hoy intentamos hacer lo mismo en Alepo. Se trata de expulsar a los hombres armados de las ciudades para combatirlos más tarde en campo abierto, donde se dañan menos las infraestructuras y se pierden menos vidas civiles”, explica desde el frente de Alepo el general del Ejército sirio Abu Ahmed.



Según una información divulgada el pasado viernes 21 de agosto, durante la semana en curso las Fuerza Aérea siria continuó atacando objetivos yihadistas tras la escalada de bombardeos y lanzamiento de misiles realizada el pasado domingo, en la que varios centros terroristas fueron atacados en la provincia de Raqqa, santuario del “califa” Al-Baghadi. En total, fueron atacados más de setenta lugares en las provincias de Raqqa, Deir Ezzor y Alepo. No obstante, a pesar de los esfuerzos del Ejército sirio, informaciones de hoy mismo, domingo 24 de agosto, dicen que los yihadistas del Estado Islámico se han hecho con el control total del aeropuerto de Tabaqa, último bastión del régimen sirio en la provincia septentrional de Raqa, según ha informado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), aunque los combates prosiguen en esa zona fronteriza entre Siria e Iraq. Según esta organización opositora con sede en Londres, número de militantes del Estado Islámico en Siria llega ahora a más de cincuenta mil hombres, de los cuales son extranjeros casi la mitad, procedentes de Chechenia, Turquía, Europa, países árabes y China. El director del citado Observatorio, Rami Abdel Rahman, ha manifestado que el Estado Islámico reclutó a unos seis mil nuevos yihadistas durante el pasado mes de julio, que en su gran mayoría han entrado en Siria a través de Turquía, un país que por ser miembro de la OTAN hace impensable el hecho de que semejante tráfico de personas se haga sin el consentimiento de Washington.  



La gran pregunta que cabe hacer es, si el yihadismo es el enemigo común y declarado de Siria y de los países de Occidente, por qué no coordinar la ofensiva aérea estadounidense con los esfuerzos bélicos sirios para derrotar a las hordas salvajes del Estado Islámico. Mucho me temo que la única respuesta posible es que la finalidad del Pentágono es aprovechar la ocasión para alcanzar por fin el objetivo largamente acariciado y sucesivamente aplazado: infligir a las Fuerzas Armadas sirias el durísimo castigo que deje inerme al gobierno de Damasco, provocar su derrocamiento y colocar en su lugar a un gobierno títere de Washington, es decir, hacer con Siria la misma tarea de despedazamiento que ya han hecho en Iraq y Libia.

James Foley, el periodista recientemente decapitado

A pesar de que la decapitación del periodista estadounidense Jim Foley ha tenido lugar en la zona norte de Iraq controlada por el Estado Islámico, da la impresión de que Washington quiere utilizar el horrendo crimen para “intervenir” en territorio sirio con la evidente intención de poner fin a la ofensiva de las Fuerzas Armadas sirias contra los mercenarios yihadistas y acabar simultáneamente con el “califa” del Estado Islámico y el régimen de Bashar Al-Assad, cuyo mantenimiento supone un grave contratiempo para los planes estadounidenses de derrocar a otro gobierno que tradicionalmente ha venido siendo de influencia rusa, con la finalidad última de cercar a Rusia y debilitar a su presidente Vladimir Putin, convertido por la todopoderosa propaganda estadounidense y de los países de la OTAN en el Gran Satán que el Pentágono necesita como enemigo para pasar a la acción y acabar de instaurar el Nuevo Orden Mundial Unipolar, aunque eso pueda costar a la humanidad el atroz enfrentamiento nuclear que los oscuros poderes que rigen Occidente vienen preparando desde que el nuevo milenio se abrió paso con la aparatosa catástrofe de las Torres Gemelas de Nueva York, diseñada para ese fin.

Que la elección de Putin como Enemigo Número Uno de EE.UU. no es coyuntural viene a confirmarlo quien se cree llamada a sucederle en la Casa Blanca. Nada menos que Hillary Clinton, quien en la última entrevista publicada el domingo 6 de julio en el XL Semanal del diario ABC descargó su bilis cuando recitó sin pestañear la cantinela elaborada por la propaganda de Washington y tantas veces repetida de que Putin “quiere restaurar el Imperio ruso. Piensa que Rusia tienen derecho a intimidar y amenanzar las fronteras a su antojo en esa zona”, lo que sirve para justificar que Obama se haya situado más allá del bien y del mal para redefinir el papel de EEUU como ”policía global” y “faro de la libertad mundial”. Ni más ni menos. Como para echarse a temblar.



En el discurso con el que anunció los bombardeos en Irak la noche del jueves, día 7 del pasado julio, Obama utilizó una palabra que no pronuncia a menudo. Habló de “genocidio” para referirse al avance de los yihadistas del Estado Islámico y la amenaza que suponen para cientos de miles de iraquíes que no aceptan su interpretación extrema del Islam. “Tenemos que actuar, responsable y cuidadosamente, para evitar un potencial acto de genocidio. Eso es lo que estamos haciendo en esa montaña (...) Estados Unidos no puede mirar para otro lado (mientras) se produce una masacre”, dijo. Por lo visto, Obama no se ha fijado en los cerca de 190.000 muertos, 2.600.000 de refugiados en países limítrofes y casi 6.500.000 desplazados sirios en el interior del país, según datos de la ACNUR, ocasionados por la agresión yihadista a Siria patrocinada por EE.UU., sus aliados árabes y los países de la OTAN.


El secretario de Defensa, Chuck Hagel, junto al presidente del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey,  en la rueda de prensa celebrada
el jueves 21 de agosto en el Pentágono

Para arropar su postura con una cobertura basada en la estrategia militar, el secretario de Defensa, Chuck Hagel compareció junto con el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, en la rueda de prensa celebrada el pasado jueves, 21 de agosto, en el Pentágono, para decir que “el Estado Islámico es mucho más que un grupo terrorista. Son sofisticados, tienen una sólida estrategia y están tremendamente bien financiados". ¡Si lo sabrá él! ¿Acaso no es público y notorio que son los propios EE.UU. y sus aliados quienes han patrocinado, financiado y dirigido a los yihadistas en Siria para derrocar al régimen de Bashar Al-Assad repitiendo su apuesta de apoyar a los talibanes de Afganistán para que Rusia tuviera su Vietnam?

Hagel reiteró la intención de la Administración Obama de establecer una operación "a largo plazo", ya que el Estado Islámico no puede ser considerado una amenaza pasajera, por lo que Estados Unidos continúa barajando cualquier opción para detener a los extremistas islámicos, incluida una ofensiva en Siria, donde el Estado Islámico ha crecido y se ha nutrido de los yihadistas protegidos y financiados por Occidente, que todavía son llamados “rebeldes” cuando actúan en Siria. Fuentes de inteligencia norteamericanas aseguran que sus líderes se han retirado a la zona de Siria que controlan durante los bombardeos en Iraq, con lo que se llega a la paradoja máxima: ¡Atacar a Siria para detener el yihadismo creado y alimentado por Estados Unidos y sus aliados para atacar a la misma Siria! Esquizofrenia pura, que cuenta ya con el apoyo de Hollande y Cameron, quienes ya anunciaron su colaboración cuando Obama anunció “bombardeos humanitarios” para castigar la utilización de armas químicas contra la población civil, una acusación tan cierta como la posesión de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Hussein para justificar la guerra de Irak.

Pero con ser todo esto suficientemente escandaloso, el colmo del cinismo ha corrido nuevamente por cuenta de Hillary Clinton, quien en una reciente entrevista con la revista The Atlantic, ha tenido el cinismo de intentar desligarse de la política seguida por Obama, acusándolo de haber provocado el ascenso de los yihadistas violentos en Siria y en Irak... ¡por no haber apoyado suficientemente a los “rebeldes sirios”! Sí, tal como suena. Y sin que se le caiga la cara de vergüenza.


Hillary Clinton

Ante el descaro que suponen estas afirmaciones, llama la atención dos cosas: la primera es que haya olvidado que ella forma parte del pequeño grupo de congresistas demócratas que votó en tiempos de Bush por la intervención norteamericana en Iraq; la segunda, que achaque el fracaso de Obama a no haber apoyado suficientemente a los “rebeldes” sirios, de los que han salido los yihadistas del Estado Islámico que hoy siembran el terror en Iraq. No hace falta ser muy inteligente para ver que la voluntad estadounidense de derrocar a Bashar Al-Assad, el gran luchador contra el yihadismo sunita en el Oriente Medio, trasciende la figura del actual inquilino de la Casa Blanca y nada tiene que ver con las razones que nos viene dando Washington para convertir a Siria en otro Estado fracasado, como ha sucedido con Irak y, posteriormente, con Libia. Un asunto que vengo denunciando en este Blog desde que elaboré mi primer artículo sobre siria hace dos años, que titulé ”Siria: la verdad, toda la verdad y solamente la verdad.

El presidente Bashar Al-Assad
¿Ha decidido ya el presidente lanzar ataques aéreos en Siria?, le preguntaron el viernes al viceconsejero de Seguridad Nacional de Obama, Ben Rhodes. El Gobierno “está considerando activamente lo que sea necesario para lidiar con la amenaza” del Estado Islámico, replicó. “Y unas fronteras no nos van a restringir”, subrayó. ¡Claro que no, hombre! Las fronteras están ahí para que las respete Putin, pero Obama, faro y administrador de la legalidad internacional, tiene licencia para hacer lo que quiera y cuando le venga en gana.

Aunque la decisión dependerá del apoyo que el Gobierno pueda tener en el Congreso, parece que el respaldo republicano parece confirmado. “Tenemos que desarrollar una estrategia integral —política, económica y militar— para una ofensiva contra el EI, tanto en Irak como en Siria”, reclamaron esta semana los influyentes senadores John McCain y Lindsey Graham. Lanzar ataques aéreos en Siria es un “paso que debería darse”, consideró este sábado en la cadena CNN el presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, el también republicano Ed Royce.

Según The Washington Post, pedir autorización al Congreso para el “uso de fuerza ilimitada” es el mismo beneplácito legislativo que recibió el republicano George W. Bush en 2001 para actuar contra Al Qaeda y, un año más tarde, contra Sadam Hussein en Irak. Si aquellas decisiones han conducido a la difícil encrucijada actual, solamente cabe esperar que la licencia para bombardear que espera Obama no sirva para desencadenar un conflicto todavía mayor, que podría ser nuclear si Rusia y China se opusieran, como ya lo han hecho en varias ocasiones, a que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos intervengan en Siria para que, con la excusa de atacar al Estado Islámico, den la puntilla al régimen de Damasco y al presidente Al-Assad le tengan reservado un final parecido al de Sadam Hussein o El-Gadafi.

©  Copyright José Baena Reigal


Crucificado en Raqqa, centro del Estado Islámico
en la zona oriental de Siria














miércoles, 20 de agosto de 2014


            RABINO HENRY SIEGMAN, 
   CONCIENCIA MORAL DEL JUDAÍSMO


                               ¿En dónde están los viles que excitaron
                               a esta feroz refriega?
                               
                               Shakespeare, Romeo y Julieta, acto tercero.



El término “conciencia” tiene en español por lo memos dos sentidos: 1º) Percatación o reconocimiento de algo, tanto que sea exterior al sujeto, como un objeto, una cualidad, una situación, etc., como que se trate de algo interior, como las modificaciones experimentadas por el propio yo, y 2º) Conocimiento o distinción acerca del bien y del mal, que, para especificar, podemos conceptuar por medio de la expresión “conciencia moral”.

La conciencia moral es algo que se tiene la posibilidad de poseer siempre, ya sea que se conciba como una cualidad innata del ser humano, como que se le considere un don adquirido gracias a la educación que suscite para ello una sensibilidad individual o colectiva adecuada, en virtud de ciertos principios sociales o de determinados procesos naturales, lo que parece indicar que puede desaparecer tan pronto como tales principios dejen de tener vigencia, como de hecho ocurre en los regímenes o situaciones en los que la propaganda interesada ocupa el lugar de la información e impregna con su sectarismo los procesos educacionales de las personas.

Teniendo en cuenta que el rabino Henry Siegman es, desde hace años, uno de los líderes más importantes de la comunidad judía estadounidense y lo mucho que representa el ejemplar magisterio moral que viene ejerciendo dentro del judaísmo mundial, su análisis sobre el conflicto palestino-israelí resulta clave para entender las raíces más profundas de un enfrentamiento que lleva demasiado tiempo ensangrentando esa franja de tierra que, paradójicamente, conocemos como “Tierra Santa”.


Rabino Henry Sigeman

Llegados al momento presente en el que no cabe mirar hacia otra parte al ver los millares de muertos inocentes, cuya única culpa es la de haber nacido y vivido encerrados en esa ratonera infame (“área-prisión”, la llama el Dr. Siegman), que es la franja de Gaza, así como la inmensa devastación minuciosamente programada y decidida por el gobierno de Benjamín Nethanyahu, la autorizada voz del rabino Siegman significa mucho más que un testimonio personal, por valioso que sea, y hasta me atrevo a decir que encuentra paralelismo en los profetas bíblicos que alzaron su voz cuando vieron que Israel se desviaba del camino recto de la justicia, que debería ser también la aspiración de todos los seres humanos siempre y en todos los tiempos, por el simple imperativo moral de estar dotados de razón, ese milagro infinito que nos diferencia de los animales, aunque no sea así con tan peligrosa contumacia. Y es que en los muertos y heridos o entre los escombros de Gaza no es posible encontrar una sola lección positiva aprendida, mientras se siguen acumulando las negativas.


Ataque aéreo en Rafah, al Sur de la Franja de Gaza


Entierro de víctimas producidas por los ataques israelíes

Así, vuelve a quedar de manifiesto que expresiones como “masacre”, “totalmente inaceptable” o “ultraje moral y acto criminal” —cuando se hace referencia al asesinato de civiles gazatíes, incluyendo los refugiados en instalaciones de UNRWA— no son más que palabras vacías. También vuelve a quedar constancia de la inaudible voz de la Liga Árabe, en un ejemplo más de la falsedad del mantra del apoyo a la causa palestina. Lo mismo cabe decir del inquietante desplazamiento hacia posiciones de extrema derecha del electorado israelí, que no parece percibir el abismo moral en el que lo se están hundiendo sus gobernantes. Por si todavía era necesario confirmarlo, tanto la Unión Europea como el presidente palestino quedan nuevamente retratados como invitados de piedra a un drama que no tiene visos de cesar. ¿Un panorama muy pesimista? No, lo pesimista (a falta de un concepto aún más sombrío) es lo que viven quienes están sometidos desde hace décadas a la barbarie de los que creen que con las armas lograrán imponer su dictado.

La amplísima experiencia vital del doctor Siegman abarca desde la creación misma del Estado de Israel hasta el actual ataque a Gaza por parte del ejército israelí. Desde 1978 hasta 1994, Siegman fue director ejecutivo del Congreso Judío Estadounidense, ampliamente reconocido como una de las tres grandes organizaciones judías de EE.UU., junto con el Comité Judío Estadounidense y la Liga Anti Difamatoria. Nacido en Alemania tres años antes de que los nazis llegaran al poder en 1933, la familia de Siegman se trasladó finalmente a Estados Unidos. Su padre fue uno de los líderes del movimiento sionista europeo que impulsó la creación de un Estado judío en las tierras palestinas. En Nueva York, Siegman estudió religión y fue ordenado como rabino ortodoxo por la Yeshiva Torah Vodaas, convirtiéndose luego en titular del Consejo de Sinagogas de EE.UU. Después de ser miembro del Congreso Judío Estadounidense, Siegman ha sido miembro del Consejo de Relaciones Exteriores. Actualmente desempeña el cargo de presidente del “Proyecto Medio Oriente – EE.UU”.




Me reconforta comprobar que la conciencia crítica judía sigue viva, a diferencia de la musulmana, que no la veo aparecer por ninguna parte. El impagable debate, que transcribiré íntegro, en el que participa el rabino Siegman, es un documento sumamente valioso para entender hasta el fondo el conflicto palestino-israelí y por dónde podría venir la única salida que pusiera fin a casi siete décadas de un enfrentamiento tan sanguinario. Después de mi entrada anterior ”Israel y Palestina: un horror que no cesa”, en la que me cupo el honor de reproducir los artículos de Alejandro Martín Navarro, Mario Vargas Llosa y Shlomo Ben Ami sobre el conflicto, la perspectiva histórica, así como la hondura intelectual y moral del rabino Henry Siegman sirven para completar una visión de este espinoso problema no sectaria ni descalificadora, porque, como ha dejado escrito otra voz israelí a favor de la paz, Amos Oz, cuyo nombre está entre los más importantes intelectuales y escritores israelíes contemporáneos, “no hay que elegir entre estar a favor de Israel o de Palestina, hay que estar a favor de la paz”. El problema, como lo plantea Amos Oz, reside en que ambas reivindicaciones, la judía y la palestina son legítimas, por lo que no queda otra vía que llegar a un acuerdo, término que para ciertos sectores radicales, tanto israelíes como palestinos, significa concesión, renuncia o traición.

La entrevista al rabino Siegman fue emitida el 30 del pasado mes de julio en Democracy Now!, programa independiente de difusión diaria en Estados Unidos y en el resto del mundo, premiado en numerosas ocasiones, producido o en Nueva York y transmitido a través de más de 900 emisoras de radio y televisión de todo el planeta, presentado por los periodistas Amy Goodman y Juan González. En la entrevista que sigue, el Dr. Siegeman analiza desde su abarcadora perspectiva el ataque a Gaza, los mitos en torno a la fundación del Estado de Israel en 1948, sus propios antecedentes como judío alemán que huyó de la ocupación nazi, sus vivencias de refugiado, así como su actual participación crítica como destacada voz judía estadounidense con las políticas llevadas a cabo por los gobiernos de Israel en los Territorios Ocupados de Palestina.



En la primera parte de la entrevista, Siegman analiza el ataque a Gaza, los mitos en torno a la fundación del Estado de Israel en 1948 y sus propios antecedentes como refugiado judío alemán que huyó de la ocupación nazi, su posterior participación como una destacada voz judía estadounidense y, en estos momentos, como un abierto crítico de las políticas de Israel en los Territorios Ocupados.


Parte 1ª de la entrevista: pinchar aquí.


TRANSCRIPCIÓN DE LA ENTREVISTA


AMY GOODMAN: En los últimos años, Henry Siegman se ha convertido en un crítico de las políticas de Israel en los Territorios Ocupados y ha exigido que Israel se comprometa con Hamas. Ha dicho que la lucha palestina es, y cito, "el espejo del movimiento sionista" que llevó a la fundación de Israel en 1948. Recientemente escribió en un artículo para "Político" que "Israel provocó esta guerra." Nermeen Shaikh y yo nos sentamos con él este martes. Comencé preguntándole a Henry Siegman si podría categorizar la situación en Gaza en ese momento.

RABINO HENRY SIEGMAN: Sí, es desastrosa. Es desastrosa, tanto en términos políticos, lo que quiere decir que esta situación no puede, en el corto plazo, traer algún tipo de resultado positivo, no puede mejorar la vida de los israelís o de los palestinos, y por supuesto, es desastrosa la situación en términos humanitarios, por el tipo de masacre que está ocurriendo. Si uno llegara a pensar que esto es lo que necesita Israel para sobrevivir, que el sueño sionista está basado en este tipo de masacres de, de masacres repetitivas contra inocentes en la escala en que estamos viendo estos días en la televisión, esto supone realmente una crisis profunda, y debería ser considerada una crisis profunda en las opiniones de todos nosotros los que estuvimos comprometidos con el establecimiento de este Estado y su éxito. Esto lo conduce a uno a replantear este fenómeno histórico.


Soldados isrelíes contemplan Jerusalén antes de tomar la ciudad
en 1967 durante la Guerra de los Seis Días 

Ante el Muro Occidental, recién conquistado

NERMEEN SHAIKH: ¿Qué cree usted, Sr. Siegman?, ¿cuáles cree usted que son los objetivos de Israel en el actual ataque contra Gaza?

RABINO HENRY SIEGMAN: Bueno, tienen varios objetivos, aunque no estoy seguro de que cada uno de ellos sea específicamente responsable de la carnicería que estamos viendo ahora. Tienen uno que, en la superficie, parece ser un objetivo justo: poner fin a los ataques, a los cohetes que se disparan desde Gaza y que están apuntados hacia..., bueno, es difícil decir que están dirigidos a la población civil, porque nunca aterrizan en lugares en los que puedan causar mucho daño, pero podrían y lo harían, si no fuera así, por suerte. Así que, dado esto último, Israel tiene derecho a hacer lo que está haciendo ahora, y, por supuesto, el presidente de Estados Unidos ha afirmado varias veces, que ningún país acordaría vivir bajo ese tipo de amenazas repetitivas. Pero lo que él no añade, y lo que pervierte este principio, lo que tumba a este principio, es que ningún país y ningún pueblo debería vivir como han sido obligados a vivir los habitantes de Gaza. En consecuencia, esta ecuación moral, que pone a Israel como una víctima que debe actuar para prevenir que esta situación se mantenga así, y los palestinos en Gaza, o Hamas, la organización responsable de Gaza, que son los atacantes, nuestros medios rara vez aclaran que estas personas también tienen derecho a vivir una vida decente, normal. Y también ellos, deben preguntarse: "Qué podemos hacer para ponerle fin a esto?" Por esto es que, en el artículo de "Politico" que mencionaron, dije que la cuestión de la moralidad de las acciones de Israel depende, primero, de la pregunta: ¿No podría Israel haber hecho algo que hubiera prevenido que se diera este desastre, en términos de destrucción de vidas humanas? ¿No podían haber hecho algo que no requiriera ese costo? Y la respuesta es: Por supuesto, podrían haber puesto fin a la ocupación sean cuales fueren los riesgos, porque ciertamente no serían más altos que el precio que se está pagando ahora por el esfuerzo de Israel en continuar y mantener la relación que tiene con los palestinos.


AMY GOODMAN: Cuando usted dice que Israel podría acabar con la violencia poniendo fin a la ocupación, Israel dice que no ocupa Gaza, que se fue hace años. Quiero mostrar un clip de MSNBC al respecto. Fue la semana pasada, y la anfitriona, Joy Reid, entrevistaba al vocero de Israel, Mark Regev, quien dijo lo siguiente: “Escuche, si me permite, quiero discrepar frente a algo importante que usted dijo. Usted dijo que Israel es la autoridad que está ocupando. Se olvida de que Israel se retiró de la Franja de Gaza. Que destruimos todos los asentamientos de unos colonos que no querían irse, pero que les los obligamos a irse. Retrocedimos hasta donde era la frontera internacional de 1967. No hay ocupación israelí de la Franja de Gaza. No hemos estado allí desde hace unos ocho años”. Sr. Siegman, ¿puede responder a esto?


RABINO HENRY SIEGMAN: OK, sí. Eso, por supuesto, no tiene ningún sentido, y por varias razones. Ante todo, Gaza está controlada por completo, al igual que Cisjordania, porque está completamente rodeada por Israel. Israel no podría imponer el tipo de ahogo que impone contra Gaza si no la estuviera rodeando, si su ejército no estuviera rodeando a Gaza, y no solo el territorio, sino el aire, el mar. Nadie allá puede hacer un movimiento sin encontrarse con el ejército de Israel (IDF), ya sabe, fuera de esa área-prisión que en la que viven los habitantes de Gaza. Por lo tanto, no hay una sola persona que yo me haya encontrado, que sepa de derecho internacional, que me haya sugerido que de acuerdo a la ley internacional Gaza no sea un territorio ocupado. Entonces, eso son tonterías.

Mapa de la Franja de Gaza

Pero hay otro punto que se genera por la pregunta que se me hizo, y este es sobre la maquinaria de propaganda y esos voceros oficiales que siempre van a decir: "Miren qué tipo de personas son ellos. Nosotros les devolvimos Gaza, y uno podría haber creído que invertirían sus energías en trabajar por esa área, para convertirla en un modelo de gobierno y en una economía modelo. Pero en cambio están construyendo cohetes". Lo que esto implica es que ellos, en efecto, les ofrecieron a los palestinos un mini-estado, y estos no lo aprovecharon, así que el problema no es el Estado Palestino. Eso es lo que se propone en ese tipo de crítica. Yo siempre me he preguntado, y esto tiene mucho que ver con cómo han cambiado mis opiniones sobre las políticas de los gobiernos, no se trata del Estado judío en tanto Estado judío, sino de las políticas que defiende el Gobierno de Israel apoyado por el pueblo –usted lo sabe, dicen que Israel es el modelo democrático de Medio Oriente y que así debe aceptarse–, así que el pueblo tiene que asumir parte de la responsabilidad de lo que hace el Gobierno, porque el pueblo es quien pone a los gobiernos.

Por lo tanto, la pregunta que me hago es: ¿Y si la situación fuera al revés? Ya sabe, hay un dicho talmúdico en Pirkei Avot, en "La ética de los padres": "Al tadin et chavercha ad shetagiah lemekomo" ("no juzgues a tu prójimo hasta que puedas imaginarte en su mismo lugar"). Por lo tanto, mi primera pregunta cuando pienso en cualquier tema relacionado al problema israelí-palestino: ¿Y si estuviéramos en su lugar? ¿Y si la situación fuera al revés y la población judía estuviera encerrada, si se les hubiera dicho "aquí, tienen menos del dos por ciento de Palestina, así que compórtense. No más resistencia. Y déjennos lidiar con el resto"? ¿Existe algún judío razonable que hubiera considerado razonable esa proposición, que cesáramos nuestra resistencia, que abandonásemos nuestro esfuerzo por establecer un Estado judío, al menos en una mitad de Palestina, y que esté autorizado por la ONU? Nadie estaría de acuerdo con eso: dirían que es absurdo. Así que las expectativas de que los palestinos (hablo ahora acerca de la resistencia como un concepto, no de si los cohetes están justificados o no, que no lo están, porque creo que enviar cohetes para matar civiles es un crimen), pongan fin a su lucha y que se conforme con menos del dos por ciento de la tierra para construir un país es absurdo. Eso es parte, forma parte de la propaganda, pero no es una discusión sobre política o moralidad.


Mapa de Israel y de los Territorios Palestinos Ocupados

NERMEEN SHAIKH: Una de las cosas que se repiten más a menudo es que el problema del Gobierno de Unidad Palestino es, por supuesto, que Hamas hace parte de éste, y Hamas es considerada una organización terrorista por Israel y por Estados Unidos. Me gustaría leer una breve cita de un artículo que usted escribió en 2009 en "The London Review of Books". Usted dijo: "Hamas no es más 'organización terrorista'... de lo que fue el movimiento sionista durante su lucha por una patria judía. A finales de los años 1930 y 1940, los partidos dentro del movimiento sionista recurrieron a actividades terroristas por razones estratégicas". ¿Podría elaborar más sobre los paralelos que usted ve entre las dos organizaciones?


RABINO HENRY SIEGMAN: Bueno, me alegra haber dicho eso. De hecho, lo volví a decir en una carta al New York Times el otro día, hace una o dos semanas. El hecho es que Israel tenía, en su etapa pre-estatal, varios grupos terroristas que hacían exactamente lo que hace Hamas ahora. No porque hayan enviado cohetes, pero si porque mataron a gente inocente. Y lo hicieron de una forma más directa a como lo hacen los cohetes. Benny Morris publicó un libro que se considera la Biblia sobre ese periodo, la guerra de...


AMY GOODMAN: El historiador israelí.


RABINO HENRY SIEGMAN: ¿Perdón?


AMY GOODMAN: El historiador israelí Benny Morris.

Benny Morris

RABINO HENRY SIEGMAN: Exacto, el historiador israelí en su libro "Las víctimas justas" ("Righteous Victims") en el que dijo –me acuerdo que cuando lo leí entré en shock– , y me refiero a su edición más reciente, que estaba basada en nueva información de las Fuerzas de Defensa de Israel (el IDF), que finalmente dijo que los generales de Israel recibieron de Ben Gurión durante la Guerra de la Independencia ordenes de matar a civiles, alinearlos contra la pared y dispararles, para incentivar el éxodo, algo que dio lugar a que 700.000 palestinos fueran expulsados –dejaron sus casas, sus ciudades y sus pueblos fueron destruidos. Eso fue terrorismo, incluso no solo de los grupos terroristas, de los terroristas pre-estatales, sino desde dentro de los militares del ejército de Israel que pelearon en la Guerra de la Independencia. Y en este libro reciente, que ha recibido mucha atención pública por Ari, ¿sabe?, "Mi Tierra Prometida" ("My Promised Land").


AMY GOODMAN: Shavit.


RABINO HENRY SIEGMAN: Sí, Ari Shavit. Él describe varios incidentes de este tipo, también. Y por cierto, una de las personas que, de acuerdo con Benny Morris, recibió estas órdenes –y eran órdenes orales, pero él, en su libro, describe por qué cree que le dieron estas órdenes, y no se le dieron a nadie más que a Rabin, que no era general entonces, pero él– y que Rabin ejecutó esas órdenes.



El historiador israelí Ari Shavit




AMY GOODMAN: ¿Qué quiere decir?


RABINO HENRY SIEGMAN: ¿Qué que quiero decir?


AMY GOODMAN: ¿Qué significó que Rabin ejecutara esas órdenes?


RABINO HENRY SIEGMAN: Que él asesinó a civiles. Y la razón dada para esto, cuando Shavit, hace algunos años, estuvo en una entrevista con Benny Morris, y le dijo: "Dios mío, ¿está usted diciendo que hubo una limpieza étnica acá?" Y Morris dijo: "Sí, la hubo". Y él dice: "¿Y usted la justifica?" Y él dijo: "Sí, porque de lo contrario no hubiéramos logrado ser un Estado". Y Shavit no siguió. Y ese fue uno de los momentos cruciales para mí, cuando vi eso. No quiso seguir y dijo: "Bueno, si eso justifica la lucha por un Estado, ¿por qué no pueden los palestinos hacer lo mismo? ¿Qué tiene de malo Hamas? ¿Por qué los demonizamos si hacen lo que nosotros hicimos?".


Isaac Rabin, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Israel.
Foto tomada en 1967 durante la campaña del Sinaí 

El presiente Clinton con Rabin y Arafat

AMY GOODMAN: Quiero que volvamos a Israel al comienzo de este mes, cuando Benjamin Netanyahu prometió castigar a los responsables de la muerte de Mohammed Abu Khdeir, el adolescente palestino que fue quemado vivo tras el asesinato de tres adolescentes israelíes. Al hacerlo, Netanyahu hizo una distinción entre Israel y sus vecinos acerca de cómo lidiar con "asesinos". Dijo entonces Netanyahu: “Sé que en nuestra sociedad, en la sociedad de Israel, no hay lugar para esos asesinatos. Y esa es la diferencia entre nosotros y nuestros vecinos. Ellos consideran héroes a los asesinos. Nombran plazas públicas con su nombre. Nosotros no. Nosotros los condenamos, los llevamos a juicio y los metemos en la cárcel”. Eso fue lo que Netanyahu dijo a propósito de la diferencia, ¿puede responder a esto?


RABINO HENRY SIEGMAN: Bueno, la única diferencia que se me ocurre es que en Israel nombraron primeros ministros a los líderes de los dos grupos terroristas. Así que esa distinción que hace es falsa; no es verdad. Los líderes de los dos grupos terroristas que, volviendo a Benny Morris y su libro "Victimas Justas", él refiere que en ese momento pre-estatal los ataques contra civiles se iniciaron desde los grupos terroristas tanto judíos como árabes: luego los hicieron también.


AMY GOODMAN: Está hablando del Irgun y de la banda Stern.


Emblema del Irgún,
grupo terrorista israelí
RABINO HENRY SIEGMAN: Sí, sí. Y como sabe, el líder del Irgun y el líder de la banda Stern –estoy hablando de Begin y de Shamir– se convirtieron en primeros ministros del Estado de Israel. Y contrario a lo que dice Netanyahu, hay avenidas y calles que han sido bautizadas con el nombre de ellos.

AMY GOODMAN: Continuaremos nuestra conversación con él en un minuto. [Pausa]


Ficha de la policía británica de Menajem Beguin,
por el delito de terrorismo

Menajem Beguin como primer ministro de Israel

Menajen Beguin con su esposa y el matrimonio Reagan en la Casa Blanca,
en febrero de 1981

Parte 2ª de la entrevista: pinchar aquí.


AMY GOODMAN: Seguimos con el rabino Henry Siegman, a quien entrevisté el martes junto con Nermeen Shaikh.


NERMEEN SHAIKH: Henry Siegman, me gustaría hablar de Khaled Meshaalel líder de Hamas, que habló con Charlie Rose en PBS. Él dijo que Hamas estaba dispuesto a convivir con judíos, pero dijo que no iba a vivir, y cito, "con un estado de ocupantes".


(Khaled Meshaal: [Traducido] Estoy dispuesto a convivir con los judíos, con los cristianos, y con los árabes y no árabes, y con los que están de acuerdo con mis ideas y contra ellas. Sin embargo, yo no convivo con ocupantes, con los colonos y los que nos encierran.

Charlie Rose: Una cosa es decir que desea convivir con los judíos. Y es otra cosa decir que quiere convivir con el estado de Israel. ¿Quiere coexistir con el Estado de Israel? Quiere representar..., ¿quiere reconocer a Israel como Estado judío?

Khaled HALED MESHAAL: [Traducido] No. Dije que yo no quiero vivir con un estado de ocupantes).


Nermeen Shaikh

Luego del paréntesis, prosigue la entrevista:


NERMEEN SHAIKH: Ese fue Khaled Meshaal, líder de Hamas, hablando con Charlie Rose. Henry Siegman, ¿podría responder a eso? ¿Y en concreto a la reclamación hecha por los israelíes en varias ocasiones de que no pueden negociar con una organización política que niega el derecho del Estado de Israel a existir en su forma actual?


RABINO HENRY SIEGMAN: Sí. Sucede que, de acuerdo a las costumbres y al derecho internacional, para los partidos políticos, como Hamas, no es requisito o siguiera exigido que reconozcan Estados, si reconocen un Estado o no. La pregunta es si el gobierno del que forman parte, el que hace las políticas y ejecuta las políticas, si ese gobierno está preparado para reconocer a otros estados. Y esto es cierto en el caso de Israel, para el gobierno de Israel o para cualquier gobierno. Yo, incidentalmente, discutí con Meshaal, no una sino varias veces, cara a cara, y le pregunté si iba a ser parte de un gobierno que reconociera al Estado de Israel y él dijo: "Sí, con tal que el pueblo palestino apruebe esa política". Y siguió: "La gente nos pregunta si vamos a reconocer al Estado de Israel, y si vamos a afirmar que es legítimo el Estado judío". Él respondió: "No, no vamos a hacer eso. Pero nunca hemos dicho que no vayamos a trabajar en un gobierno cuya posición cuente con el respaldo popular, que no vayamos a servir en un gobierno así". Pero el punto más importante que debe mencionarse aquí –y es por esto que estas distinciones son muy deshonestas– está en que del Estado de Israel no reconoce la constitución de un Estado palestino, lo que quiere decir que hay partidos en el gobierno de Netanyahu –partidos muy importantes, partidos no marginales, incluyendo al suyo, el Likud, que hasta el día de hoy comparten un programa oficial que no reconoce el derecho de los palestinos a tener un Estado propio en cualquier parte de Palestina. Y, por supuesto, también está el partido de Naftali Bennett, el HaBàyit Ha-Yehudí (הבית היהודי, Hogar Judío), que proclama abiertamente que nunca habrá un Estado palestino en parte alguna de Palestina. ¿Por qué no ha dicho nuestro gobierno o alguien que, como ocurre con Hamas, si hay partidos así en su gobierno, usted no puede ser un socio para la paz, usted pertenece a un grupo terrorista ya que utiliza la violencia para implementar su política, tal como lo hace Hamas? Así que la hipocresía en la discusión pública que se está dando es alucinante.


AMY GOODMAN: Henry Siegman, usted es el jefe, el ex-jefe de una de las principales organizaciones judías, el Congreso Judío Americano...


RABINO HENRY SIEGMAN: De dos de ellas, también del Consejo de Sinagogas de América.


AMY GOODMAN: Así que, esas son las principales organizaciones judías establecidas. Dijo que fue a ver a Khaled Meshaal, el jefe de Hamas, no una vez, sino varias ocasiones para reunirse con él. El gobierno de Estados Unidos llama a Hamas una organización terrorista. No van a comunicarse con ellos. Se comunican con ellos a través de otros grupos, de otros países, para hablar con ellos. Hable acerca de su decisión de reunirse con Khaled Meshaal, dónde se reunió con él y sobre la importancia de sus conversaciones.


RABINO HENRY SIEGMAN: Bueno, en primer lugar, hay que señalar que es falso que Estados Unidos tenga como política no reunirse con organizaciones terroristas: Tiene la política de no reunirse con Hamas, que es muy distinto. Están contentos de reunirse con los Talibanes y negociar con ellos. Y los talibanes cortan las manos y las cabezas a las personas y matan a niñas porque van a la escuela. Pero eso no impidió que Estados Unidos siguiera teniendo negociaciones con los Talibanes, así que es un sinsentido decir que no negocian con organizaciones terroristas. Hablamos con enemigos si queremos poner fin a las masacres y contentos de hacerlo para tratar de llegar a un acuerdo que ponga fin a la violencia. ¿Por qué Hamas debe ser la excepción? De nuevo, me parece deshonesto. La única razón por la que hacemos esto es dar respuesta a las presiones de la AIPAC y, por supuesto, a causa de la posición de Israel. El mayor grupo de presión parlamentario en la Knéset de Israel se llama la coalición Eretz Yisrael HaShlema, que lidera el Likud.


Netanyahu con Obama en el Despacho Oval
de la Casa Blanca el 18 de mayo de 2009

AMY GOODMAN: Explique ese nombre en Inglés, "la tierra de Israel."


RABINO HENRY SIEGMAN: "Eretz" significa en ingles “toda la tierra de Israel”. Esta es la coalición parlamentaria, la bancada más grande en la Knéset, que está totalmente dedicada a no permitir que ningún gobierno establezca un Estado palestino en parte alguna de la tierra de Israel: es la coalición liderada por el Likud, con los líderes del Likud en la Knéset, un partido que está encabezado por el primer ministro de Israel. Lo que perturba es que nadie hable de esto, que nadie señale esto y que nadie diga: "¿Cómo es posible mantener estas posiciones frente a Hamas si esto es exactamente lo que está sucediendo en el mismo gobierno que usted preside?".


NERMEEN SHAIKH: Ya que usted esta mucho más familiarizado que la mayoría, el argumento presentado por Israel y los partidarios de Israel es que lo que se podría interpretar como una respuesta desproporcionada por parte de Israel hacia Hamas tiene que ver con la experiencia histórica de la persecución de los judíos y, por supuesto, con el Holocausto. Entonces, ¿cómo responde usted a ese tipo de afirmaciones?


RABINO HENRY SIEGMAN: Bueno, yo no las acepto para nada, porque la lección de las persecuciones me parece –y, ciertamente, si usted sigue la tradición judía–, la lección de esas persecuciones (siempre hemos dicho, hasta que el Estado de Israel se creó), es que no se trata a las personas de esa forma tan inhumana y cruel. Nuestra esperanza siempre fue que Israel fuese un modelo de democracia, pero no sólo una democracia cualquiera, sino un Estado que practicara los valores judíos, en cuanto a su enfoque humanitario respecto a estas cuestiones, la búsqueda de la justicia y así sucesivamente. Siempre he sentido que la experiencia del Holocausto (que fue importante para mí, pues viví dos años bajo la ocupación nazi, la mayor parte del tiempo corriendo de un lugar a otro de forma clandestina), la lección más importante respecto al Holocausto no es el hecho de que exista el mal, sino que haya gente mala en este mundo que pueda hacer las cosas más inimaginablemente crueles. Esa fue la gran lección del Holocausto: Que gente culta y decente, personas a las que de otra manera consideraríamos buenas personas, son capaces de permitir que el mal se imponga. Que a la gente de Alemania, que no eran monstruos, les pareciera bien que la maquinaria nazi hiciera lo que hizo. Ahora no estoy dibujando un paralelismo entre la maquinaria nazi y la política israelí. Lo que más me molesta es cuando la gente pregunta ¿cómo te atreves a recurrir a la experiencia nazi?". La cuestión central no es, qué fue lo que hicieron exactamente, sino que la cuestión es la evidencia que existe de que las personas decentes puedan ser testigos del mal y no hacer nada al respecto. Esa es la lección más importante del Holocausto, no los Hitlers y no las SS, sino el pueblo que permitió que esto sucediera. Y mi profunda decepción es que la población israelí, precisamente porque Israel es una democracia no puede decir: "No somos responsables de lo que hacen nuestros líderes", ya que la población elige a estas personas para cargos públicos una y otra vez.


AMY GOODMAN: Usted mencionó su experiencia del Holocausto como como sobreviviente del Holocausto. ¿Podría explicarnos esto con más de profundidad? Usted nació en 1930 en Alemania. Háblenos del ascenso de los nazis y de cómo su familia escapó.


Aquí sigue una larga intervención del rabino Siegeman explicando cómo su familia abandonó Alemania y, después de un difícil éxodo por Bélgica, Francia y el Norte de África, llegaron a EE.UU. El hilo del conflicto palestino-israelí sigue en la pregunta siguiente:


AMY GOODMAN: ¿Y cómo llegó a ser jefe de una, o como ha dicho usted, dos de las organizaciones judías más importantes del país? ¿Y cuál fue su posición sobre el sionismo después de la Segunda Guerra Mundial?


RABINO HENRY SIEGMAN: Mi padre fue uno de los líderes del sionismo en Europa. Él era el jefe de la Mizrachi en el movimiento religioso sionista, no sólo en Bélgica, sino también en Europa Occidental. Y los líderes, los jefes, los fundadores de la Mizrachi –el propio alcalde de Berlín, Gold y muchos otros- fueron invitados en nuestra casa en Amberes. Y ellos me solían sentar en sus piernas y me enseñaban canciones en hebreo de Israel. Así que yo me crié, junto con la leche materna, el sionismo y fui, desde niño, un ardiente sionista. Recuerdo llegando en el barco, veníamos a Estados Unidos, y yo estaba escribiendo poesía y canciones –tenía diez u once años– sobre el cielo azul de Palestina. En esos momentos nos referíamos al territorio como Palestina. Y así, en la edad adulta, no hasta mucho después de la Guerra del 67, cuando llegué a conocer a Rabin y a otros, y me encontré con un debate en el que los israelíes me dijieron, la gente de Israel, con la que estaba hablando, gente del gobierno, gente que llevaba un tiempo en el gobierno, que tenían una propuesta de Sadat sobre la paz, la retirada y todo eso. Pero Rabin claramente dijo: "La población israelí no está preparada para eso ahora". Y eso me golpeó como un martillo. Siempre tuve esta noción clavada dentro de mí, de que si al menos los árabes pudieran acceder al diálogo y estuvieran dispuestos a vivir en paz con Israel, habría llegado el tiempo del Mesías. Desde luego que el Mesías vino, pero los líderes israelíes dijeron, "No, la opinión pública no está lista para eso". Yo escribí un artículo entonces en la revista "Momento", si usted la recuerda, publicada por Leonard Fein, quien escribió el artículo de portada: el título era "Por el bien de Sión, no voy a permanecer en silencio". Y eso hizo que yo reexaminara las cosas que me habían contado y todo lo que estaba pasando sobre el terreno.


El autor de este Blog, José Baena, en el Aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv,
en mayo de 2013

NERMEEN SHAIKH: Antes de eso, su idea había sido siempre que si los árabes estuvieran dispuestos, habría dos estados: Palestina e Israel.


RABINO HENRY SIEGMAN: No tenía ninguna duda sobre ello. Quiero decir, eso fue, ya sabes, sólo un hecho, que estamos compartiendo. La propuesta, decía, dos Estados. La resolución que Israel –la propuesta de partición, que Israel invocó en su Declaración de Independencia, planteaba, arraigaba su legitimidad en, citando el conflicto palestino, en el asunto de la partición. Pero cuando alguien estos días dice "Pero hay un plan de partición que dice que el resto, que no ha sido asignado a Israel, es el patrimonio legítimo del pueblo palestino", la respuesta que recibe es: "¡Ah, sí, pero ellos votaron que no lo aceptarían, y el plan de partición nunca fue adoptado oficialmente". Bueno, ¿entonces por qué lo estás citando entonces en tu Declaración de Independencia, si consideras que es nulo y sin validez?


AMY GOODMAN: ¿Y la respuesta a la idea, que fue presentada tantas veces durante la fundación del Estado de Israel, de que Palestina era una tierra sin gente para gente que no tenía tierra?


RABINO HENRY SIEGMAN: Bueno, eso es lo que dice el sentido común: en el libro de Ari Shavit y en otros se hace varias referencias a esto, a que el movimiento sionista, desde su mismo nacimiento, fue fundado bajo una no-verdad, bajo un mito, de que Palestina era un país sin pueblo. Pero, como él dice y reconoce en su libro, se trataba de una mentira. Por lo tanto, desde sus inicios, el sionismo no confrontó este dilema moral profundo que yacía en su corazón. ¿Cómo lidias con esa realidad? Como consecuencia de esto, una de las maneras como lidiaron este asunto fue la expulsión de 700.000 personas de sus ciudades, de sus ciudades y pueblos, y la destrucción de todos ellos, que, en honor de Ari Shavit hay que mencionarlo, escribe sobre ello de una manera muy dolorosa y honesta.



Hasta aquí llega la entrevista al rabino Siegman, quien, recuérdese, ha calificado la intervención de las Fuerzas Armadas de Israel en Gaza como “una matanza de inocentes". Si las pasiones irracionales, el sectarismo subyacente y la más supina ignorancia hacen muy difícil que en cualquier parte sea posible el diálogo sereno y reflexivo sobre el conflicto palestino-israelí, doy fe de que en España resulta absolutamente imposible sin ser acusado de antisemitismo por unos o de sionismo por los contrarios, según se saquen a relucir unos argumentos u otros. Aquí, hace mucho que cualquier debate racional es sustituido por las descalificaciones absolutas y los insultos verbales hacia quien manifieste, al margen de las razones que aduzca, opiniones contrarias al gregarismo dualista que divide en dos a la sociedad española. Pero, considero que para aquellos que se atrevan a examinar el enfrentamiento entre israelíes y palestinos desde posturas no dogmáticas, el testimonio del rabino Siegman será  de incuestionable valor para formar su opinión personal acerca de tan enconado asunto. Aunque para los otros, los incontinentes que forman la inmensa mayoría, el doctor Sigman será reo seguro de los sambenitos y escupitajos verbales que por aquí emplean tirios y troyanos.